Un tema de identidad

“Y ahora Paraguay va a jugar a la paraguaya”, fue el irónico -aunque lleno de realismo- comentario del personaje televisivo. Sí, es cierto, los guaraníes quizás no tengan un sello estético que embobe la mirada, pero tienen una identidad. Inmediatamente la reflexión caía para el otro lado, por más que el comentarista no haya querido ser tan audaz. Porque la pregunta estaba encima de la mesa: ¿Y Chile está jugando a lo Chile?

Lamentablemente la noción de identidad futbolística es un apartado en deuda en nuestra cultura pelotera. Parece inverosímil después de haber obtenido dos Copas América en el último par de años y habiendo sido testigos de un proceso de más de una década que tiene hoy al actual equipo chileno adulto como una referencia internacional. Sin embargo aquello no ha sido traspasable ni a la liga chilena ni a las selecciones juveniles. Esa es la perversa realidad.

Por supuesto que ha existido un cambio de mentalidad, no obstante, es insuficiente. Y aquí entramos al eje de la discusión: cómo juega el fútbol chileno y cómo se evalúa el mismo.

Luego de dos partidos, la selección chilena sub20, dirigida por Héctor Robles, rescató agónicos empates frente a los dos rivales más encopetados del grupos: Brasil y el local, Ecuador. Desde un punto de vista pragmático y meramente resultadista, el saldo era favorable. Ahora bien, bastaba ver el contenido en cancha para no atender al optimismo. Con todo, diferentes medios validaron con inocencia lo ofrecido, denominando tales guarismos como “épicos” y enarbolando un sinfín de razones por las que habría que sentirse conforme. Y eso era, un conformismo barato amparado sin una cuota de análisis. Salvo dos lugares comunes que desde esta tribuna se desechan: “No todo es atacar; los equipos se hacen de atrás para adelante” y “Esta selección ha mostrado coraje”.

Lo primero es una obviedad que disfraza una falacia. Porque sí, efectivamente es indispensable la solvencia defensiva para obtener logros, pero sin un gramo de elaboración ofensiva no hay sistema defensivo que soporte. Y este Chile no tiene al Matador Salas que resuelva la cosa en una jugada. El sistema de juego de la Roja se mostraba tímido, sin uso de las bandas y con escaso uso de sociedades. Todo lo visto por años desechado por este nuevo librito más conservador que sacaba empates “épicos”. Atacar y jugar bien es de lejos lo más difícil en el fútbol y ha sido la variante que más hemos destacado de la Roja adulta en los últimos tiempos. Sufrimos por un centro mal tirado, no por un lateral que no pasa. Sí, los equipos podrán partir desde atrás, pero ganan con goles y el gol en Sudamérica no te lo regalan. El descuento de hoy fue un offside. Finalmente, si un equipo demuestra coraje es un agregado, un sustrato emocional determinante, pero sólo lo será si tiene un trasfondo de juego.

La editorial dominante ha socavado el concepto de fútbol ofensivo a un nivel de ridiculización brutal. Tanto así que llamarse ofensivo hoy es un exceso, un principio adolescente. ¡ES INCREÍBLE! Mientras, se vuelve a incubar el trasnoche de equipos con el cinturón de seguridad a 20 metros del auto. Es que la materia prima no es la misma, se dice. Sí, claro que a Ecuador se le abrió la cancha tres veces: de ahí salió el empate, los otros dos no fueron goles de milagro. Con mayor razón, frente a la falta, se reafirma la convicción.

El mejor momento del fútbol chileno fue alcanzado a punta de rebeldía, espíritu agresivo y sin la calculadora del empate “épico”. Podrán haber partidos en que se defienda, y está bien. Habrá momentos para el pelotazo, es parte de. Pero si buscamos una identidad, que sea con la que hemos ganado, y no otra obra maestra del complejo acostumbrado y el recelo a formulas que no nacieron en Quilín. No es Bielsa ni Sampaoli, ellos no son ni el fantasma ni el enemigo, es la idea. Y si no hemos sido capaces de abrazarla, no es extraño que esto pase. #BB

Acerca de Roberto Meléndez 413 Articles
Creador de Barrio Bravo. 30 años. Viviendo en la playa y escribiendo. Delantero con poco compromiso defensivo. Galán de rachas... esperando que llegue la racha. Convencido de la validez y fuerza de esta idea. Agradecido de todos quienes le dan el aguante a este espacio. Salud.
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