Un gran fichaje

Francisco tiene cinco años de edad. Durante el breve tiempo que ha vivido, ya conoce algunas cosas de este mundo. Por supuesto, a las papas fritas; empieza con una, y aunque tratan de frenarlo, gambetea permisos y consejos, y sigue devorando, sin parar. También están los dibujos animados con los que ha sabido reírse. Y esos diálogos que lleva con su madre cuando van a caminar por ahí. Ella le comenta el nombre de las calles, el significado de esos nombres. Francisco se interesa, aunque le cuesta entender por qué hay tan pocas calles con los nombres de las estrellas que él conoce: los grandes futbolistas del mundo, y en particular de su equipo, el Sporting de Lisboa. Claro, el chiquillo salió futbolero, «un extremista», dice su padre. La pelota para allá, para acá, dándole a la pared, persiguiéndola. ¿El mejor momento del día? Ir a la plaza y empezar a gambetear con el que esté. Aunque su viejo le hace de portero si no hay nadie. Y si a su papá no le da la espalda, juega solo, imaginando que con un gol suyo, en el último minuto, vencen al Benfica y se llevan de una buena vez el título.

La historia de Francisco es una más, una de tantas. Sin embargo, con sus apenas cinco años, conoce algo de este mundo que a varios nos lleva muchísimo tiempo comprender: el disfrute del tiempo junto a la lucha por no extinguirse. Porque más allá que Francisco siga jugando con autitos antes de acostarse, sabe que la siguiente mañana deberá ir de duro al tratamiento, sin flaquear, bien optimista, sediento por permanecer acá. Francisco tiene un cáncer bravísimo, avanzado, pero la está peleando, quizás de forma inconsciente, aunque tiene tantas ganas de ver el mundial de Rusia que deja en claro que entiende el trato de sus días. Además, para esta temporada, al igual que la anterior, no tiene pensado abandonar a su querido Sporting de Lisboa en la galería, con el garabato entre los dientes. Su victima favorita, cómo no, el árbitro de turno.

El club, enterado de la historia, ayer realizó un hecho fuera de norma, simbólico y emotivo: lo fichó como el jugador número 12 de esta temporada. Fue en una ceremonia, con todos los ingredientes que lleva el caso: presentación, conferencia y la firma. Francisco no daba más, miraba con asombro, como si tratase de retener cada segundo.

«Es el gran fichaje de la noche. Es un gran nombre que les enseñará a todos lo que es el Sporting. El club tiene 110 años y es por gente como Francisco que fácilmente durará otros 110», dijo el presidente, Bruno de Carvalho.

«Esperemos ser campeones», afirmó convencido Francisco, quien además dará el puntapié inicial en el primer partido de la temporada.

A veces, dentro de todo lo superficial y millones y millones, ocurren iniciativas y experiencias como la de ayer en Portugal. Francisco es uno de tantos niños que hoy se ven afectados por enfermedades durísimas, y son acciones como estas las que visibilizan y comprometen a la sociedad a no dejarlos solos. Y qué bien nazca desde el fútbol, el afecto instintivo de tantos. Sin duda, fue un gran fichaje. #BB

Acerca de Roberto Meléndez 414 Articles
Creador de Barrio Bravo. 30 años. Viviendo en la playa y escribiendo. Delantero con poco compromiso defensivo. Galán de rachas... esperando que llegue la racha. Convencido de la validez y fuerza de esta idea. Agradecido de todos quienes le dan el aguante a este espacio. Salud.
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