Un debut con memoria

Partió la Copa América Centenario e inmediatamente arrojó emociones. Colombia salió a la cancha del Levi’s Stadium de San Francisco con la propia presión del debut, de enfrentar al equipo anfitrión y de resarcir, en parte, el amargo recuerdo de un incidente que marcó su fútbol para siempre.

Hace 22 años se jugó la Copa del Mundo en tierras norteamericanas y la selección “cafetera” llegó con un insólito pero bien adquirido cartel de favorito; por el nivel de jugadores con los que contaba, por el andamiaje logrado por su técnico Francisco Maturana y por resultados mundialmente espectaculares como ese 0-5 en Buenos Aires frente a la siempre crecida Argentina, en la última fecha eliminatoria del grupo “B” sudamericano, clasificándose directamente y arrojando a los trasandinos al oprobio de un repechaje frente a Australia. Sin embargo, el rotulo de candidato y una preparación en perfil de nuevo rico ató la cadena del fracaso, cayendo en el primer partido ante Rumania (1-3) y luego contra el local, Estados Unidos (1-2), un equipo imberbe internacionalmente. Fue este partido el que provocó la gran tragedia, y no fue futbolística, por más que esa derrota terminara siendo decisiva para la temprana y dolorosa eliminación colombiana.

Corrían 35 minutos de un partido parejo, en el que no se sacaban ventajas, hasta que llegó un infortunio propio del fútbol: el defensa Andrés Escobar anotó en su propio arco. El mazazo fue durísimo para Valderrama y compañía, mientras el equipo gringo se envalentonó y conseguiría ampliar la ventaja. Sobre el final llegaría un descuento que no serviría para nada. Escobar volvió a Medellín, con frustración y sensación de responsabilidad, pero jamás imaginó que 10 días después de lo ocurrido sería canallescamente asesinado con varios balazos a plena luz del día. La pelota se manchó de sangre. La conmoción fue total, global. 120 mil personas lo despidieron en su funeral y la herida quedó para siempre abierta.

Ayer antes de comenzar el partido se le realizó un sentido homenaje, es que el tiempo no quita ni escupe la tragedia, al contrario, la sitúa ubicándola donde corresponde, en el presente de la memoria.

El partido:

Después de un show reguetonero y entremedio de harta fritura en las gradas y el rumor de una botella de agua mineral abierta en un asiento de la tribuna, ingresaron los equipos a la cancha. Ya en ella, Colombia supo mostrar la diferencia entre un competitivo equipo sudamericano y un empantanado cuadro estadounidense.

El equipo de Peckerman vive días de relativa renovación, luego de un perceptible estancamiento de su fútbol tras el mundial de Brasil. Y aunque aún no logran exhibir un ritmo potente ni alegre, sí mostraron solidez y chapa de equipo serio. Todo además facilitado por un tempranero gol de Zapata tras un tiro de esquina a los 6 minutos (el clásico “gol de laboratorio”). Curiosidades del destino, el tanto lo hizo quien lleva actualmente el dorsal número ‘2’ en su espalda, el mismo que usaba Escobar.

Ya con la apertura de la cuenta, EE.UU se mostró como un conjunto precario y que prolonga con evidencia un fútbol académico, sin calle y de escasa rebeldía. En definitiva, predecible. Colombia no debió esforzarse tanto, machando principalmente por el lado derecho de Cuadrado y con un Edwin Cardona implicado y siempre buscando. Luego, a los 35, James Rodríguez sentenció el juego tras definir con calidad un inocente penal a causa de una mano descuidada en el área. El equipo de Klinsmann en modo amateur.

El segundo tiempo, a pesar de no contar con goles, sí tuvo mayor riesgo en los arcos y un ‘ida- y- vuelta’ constante. El equipo local buscó el empate, tuvo algunas opciones, pero ahí estuvo el volante Sebastián Pérez para sacarla de la línea y Ospina para hacer una tapada de revista a un tiro libre de Dempsey. Colombia por su lado también tuvo posibilidades de aumentar la ventaja, cada vez que logró hilvanar jugadas y aceleró pudo desarmar a su oponente, pero falló en la puntada final. Casi Carlos Bacca, pero el goleador del Milán le dio al travesaño. Finalmente todo terminó 2-0.

EE.UU parece mostrar bonitos estadios pero una selección con no demasiados atributos, aunque todavía es pronto para descartar un posible progreso. El modelo 4-3-3 del entrenador alemán, Jürgen Klinsmann, parece ser sólo eso, números separados.

Colombia dio un paso firme mirando la clasificación y se sacudió, aunque sea sólo por ahora, de un aciago recuerdo.

Fue el inicio del torneo, fue un debut con memoria. #BB

Acerca de Roberto Meléndez 414 Articles
Creador de Barrio Bravo. 30 años. Viviendo en la playa y escribiendo. Delantero con poco compromiso defensivo. Galán de rachas... esperando que llegue la racha. Convencido de la validez y fuerza de esta idea. Agradecido de todos quienes le dan el aguante a este espacio. Salud.
Contacto: Twitter

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*