Travesura en el minuto 97

Van 95 minutos de juego y Arsenal parece sumergirse nuevamente en su dinámica de autoboicot: empata 1-1 con el modesto Burnley y de esa manera retira cualquier tipo de aspiración de pelear por el titulo de la Premier League. Hace apenas dos minutos concedió de penal la igualdad, nublando el ambiente de un estadio que se ahoga con desesperación a través de murmullos ya acostumbrados. Otra vez el cuadro de Londres, a partir de errores propios y el truco cansino de una posesión poco hiriente, deja escapar su chance. Con una tarjeta roja a cuestas y una falta ridícula en el área, el castigo es causa. Como síntoma de lo mismo, el técnico Wenger ha sido expulsado del campo de juego tras sus reclamos luego del penal de Coquelin. Todo parece desorientado.

Sin embargo el inconsciente futbolístico reclama el pase al mejor jugador de la cancha; es como un susurro. Y en esa guía de pichanga, Alexis se hace del balón. Está a unos metros del área contraria, desenrejándose de la banda, con la pelota al pie, perfilando el centro. El chileno ha estado inquieto, colaborativo en defensa como siempre, con más de algún remate que se ha ido desviado por poco. Peligroso aunque exageradamente atado al perfil izquierdo. No queda mucho, no obstante, mientras lleva el balón el tiempo se estira un poco, como es cuando surgen expectativas y la medida cierta se traduce en sensaciones. Para nosotros, desde Chile, es a quien queremos ver; para los hinchas del estadio, el único que detiene el mordido avance hacia las escaleras.

No apura, no apura, mientras en el área la guerra de posiciones y superposiciones está desatada. Es en ese instante de calma personal, cuando el frenesí colectivo lo rodea todo, que el tocopillano saca chapa y haciendo mover al resto desde su pausa encuentra un espacio. Y ahí va el centro enroscado. Ubica a Koscienly, pero este es derribado en el intento de despeje de la zaga con una patada cerca del rostro : ¡PENAL!

Las imágenes televisivas estiran una línea que muestra un pequeño off side, que poco le va a importar a la multitud del estadio que delira frente a una oportunidad que parecía escapada.

Alexis Sánchez no se resta del momento y en ese incansable afán de protagonizar su destino va en búsqueda del balón. Ya ha fallado desde los 11 metros con esa camiseta, pero eso parece no ser relevante para el tocopillano, quien tiene claro que debe ser él; y tiene claro la forma que lo hará. Conoce el peso en su espalda y le gusta; a lo crack. Y conoce el talento que posee; exquisitamente arrogante.

Van 97 minutos de juego y Alexis Sànchez está encima del palpito de todos quienes observan el momento. Es la última jugada, también el color del semblante para el resto de la temporada. Wenger escucha que será Alexis, traga saliva. En las gradas ya ha pasado el delirio, corre el nervio. Alexis está serio, no toma demasiada carrera y por el perfil de las caderas la invitación es que la cruza. Allá va al arquero, mientras desde el botín del chileno nos envuelve en el recuerdo: la pica, como en esa emblemática final de 2015, cuando Chile fue campeón de Copa América por primera vez en su historia. Un saludo del nuestro en clave “para siempre”. La realidad tartamudea frente al desplante lujoso del 7, que ahora corre a celebrar la victoria, mientras en esa cancha todo explota. La extraordinaria realidad del fútbol.

Caen los cantos fervientes para el héroe, que nuevamente salva al Arsenal y le da vida. Él sale riendo, como si todo esto fuese una travesura. Una travesura de cabro de barrio. Una travesura en el minuto 97. #BB

Acerca de Roberto Meléndez 414 Articles
Creador de Barrio Bravo. 30 años. Viviendo en la playa y escribiendo. Delantero con poco compromiso defensivo. Galán de rachas... esperando que llegue la racha. Convencido de la validez y fuerza de esta idea. Agradecido de todos quienes le dan el aguante a este espacio. Salud.
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