¿San Siro o Giuseppe Meazza?

Hace varios años atrás, me llamó la atención la omnipresencia de una niña dos cursos más chica que yo en el colegio. Para donde iba, ella estaba. Me la topaba en el patio y dos minutos después saliendo de otra sala. Recorría distancias enormes en poco tiempo, y siempre, pero siempre parecía un poco distinta, un cambio en el pelo, un polerón ligeramente desteñido, pero nada especial. Un salto a través del tiempo y espacio como Einstein hubiese querido. Sin embargo, en mis últimos días de escolar, mientras me lavaba las manos en el baño, una de las puertas de los cubículos se abrió; era ella. Luego se abrió el cubículo contiguo, y salió otra ella. Ni Kubrick en sus mejores años. Esperando que ríos de sangre comenzaran a inundarlo todo, me di cuenta; “siempre fueron gemelas”. Y con eso, 4 años de misterio se resolvieron el último día de uniforme e insignia.

El 28 de mayo el escenario de la final de la Champions será en el estadio que por años ha cobijado a los dos grandes equipos de la ciudad. Porque sí, amigo, el San Siro y el Giuseppe Meazza son exactamente la misma edificación. Pero claro, con historias ligeramente distintas.

Corría el año 1925 y Piero Pirelli, un capo del emprendimiento –fuera que no, con su padre fundador de la empresa homónima- y presidente de los ‘Rossoneri’ comenzó con la construcción de un estadio para su equipo; un coloso con capacidad para 35 mil personas que en apenas un año y con solo 150 trabajadores, estuvo listo. En septiembre de 1926 se inauguró el ‘Nuovo Stadio Calcistico San Siro’, nombre del distrito donde se emplazó la nueva casa del AC Milan, con un clásico milanes que para los anales de las ironías futbolísticas ganó el Inter con un categórico 6-3.

Si bien años después la municipalidad adquirió las independencias del Milan, el estadio seguía ligado íntima y futbolísticamente con el equipo gestor de su construcción. Hasta que en 1947, los ‘Neroazzurri’ jugaron su primer partido de local en esa cancha que ellos quizás pensaron estaba minada. Sin embargo, poco a poco, la sensación se fue disipando y el estadio se les hizo propio, con ese raro sentimiento futbolístico de saber que se puede convivir y compartir la casa, pero jamás el mismo arco.

El nombre ‘Giuseppe Meazza’ surgió como alternativa en 1980, cuando el ‘Nuovo Stadio Calcistico San Siro’ fue remodelado por completo. Ya con años recibiendo a dos escuadras rivales pero de la misma ciudad, estaba claro que había que neutralizar el sentimiento de propietarios por parte del Milan y el de estar pidiendo prestado del Inter. Fue así como la figura del mediocampista, fallecido un año antes, salió no solo como un homenaje a uno de los mejores jugadores italianos de la historia, sino también a un artillero que, otra casualidad más, jugó para ambas escuadras milanesas.

Es así, queridos todos, que para los Rossoneri, siempre será ‘San Siro’, mientras que para los ‘Neroazzurri’ el estadio ‘Giuseppe Meazza’ (y cómo no, si con este último el jugador vivió su era dorada). El lenguaje y los sustantivos como representación del amor y el fútbol.

Acerca de Juana Gonzalez 32 Articles
Columnista de Barrio Bravo. Estudió una de las carreras menos rentables del área humanista -y con eso se puede ver de qué va- pero, con mucha suerte, trabaja en lo que le gusta. Se retiró de las canchas a temprana edad por el bien del fútbol y hace poco, por primera vez en su vida, se abonó a un equipo: Palestino.

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