Método Gokhale

La espalda me duele, debe ser que escribo echado arriba de mi cama. Necesito un masaje por todos lados pero la chiquilla que me los hacía gratis ya no me está contestando los whatsapps. De repente me puse muy ‘spam’, pero no creo. En fin, mientras encuentro a otra, tengo que ubicar una solución.

Tengo un almuerzo sobre el futuro de Barrio Bravo en el Galindo. Voy de camisa y con una carpeta que no dice nada, pero es para mostrar profesionalismo. La mechada está buena, pero al frente veo a una ‘rosadita’ que me llamó la atención. La miro y nada. Estoy picando huevo y ya hace rato; el otro día cambié mi foto de perfil y no llegué a los 10 likes. En la B. Culpo a mi espalda de todo esto, porque me tiene mal genio y no en la mejor onda. No creo en el horóscopo pero sí en eso de las vibras.

De pronto, ella viene a mi. Las malas rachas siempre se acaban, me espoleo y pongo cara de galán: achino un tanto mis ojos, levanto las cejas y estiro una sonrisa pretenciosa. La tengo, me digo con fe. Al instante, un anillo en el dedo de la muerte, un volante sobre algo raro y unas palabras que en principio no me hicieron demasiado sentido, tiraron mis expectativas al pozo ciego. “Tienes un problema con tu postura” me repite y corrige mi posición encorvada modo hombre con hambre. La observo con cara de pregunta y suelta una carcajada. Me cuenta que viene de los canales de televisión que están un poco más arriba. Fue a presentar su trabajo y ver si así lograba mayor publicidad y difundir un método del cual sólo ella tiene la franquicia en Chile y Latinoamérica. “Es que es demasiado útil y sano” me afirma y en su rostro hay convencimiento, como lo debe tener alguien que toma sus ahorros y viaja a California a especializarse de esta practica que me asegura “la lleva”.

Kinesióloga de profesión, fanática de las actividades al aire libre, el surf y los deportes en general, quiso desarrollar su propio camino y apostó fuerte por lo que creyó podía marcar la diferencia, su nombre es Josefina Kutscher.

“Vi que te tocabas la espalda a cada rato” me dice demostrando que el ojo ya lo tiene afilado. “Así que me acerqué” se excusa sin sentirlo. Le explico mi rutina y en sus facciones se entremezclan la severidad y la calma que debe tener cualquier alma en búsqueda de la pedagogía. Le pregunto cómo le fue en la tele y unos ojos agachados estilo ‘Simpsons’ me confirman que muy en cuenta no la tomaron. “Te falta un pituto” le advierto y se toma un pisco sour en velocidad de fastidio.

P- ¿Pero qué es esto? ((Le pregunto ya con interés y esperando que se explaye. No necesito estimularla porque solita agarra vuelo))

R- Esto se llama método Gokhale y es una técnica desarrollada por Esther Gokhale. Ella se hizo una pregunta y fue en búsqueda de la respuesta.

P- ¿Qué se pre…? ((ella sigue hablando y ya con ritmo porque suena de fondo Valerie de Amy Winehouse. Mueve un poco la mano izquierda, al paso de la melodía, como si rapeara))

R- Se preguntó cómo era posible que existiesen tribus o poblaciones no del mundo desarrollado que fueran capaces de vivir más y con menos dolor que las sociedades industrializadas ((está embalada y le pido que continúe)). Tras viajar por 10 años, encontró la respuesta y como siempre, era más obvio de lo que se pensaba, pero no por eso sencillo de corregir: todo estaba en la posturas que nuestro cuerpo adopta al momento de realizar cualquier cosa.

P- ¿Cómo así? ((me inquieto porque estoy seguro que repruebo en todo))

R- La diferencia es que ellos se mueven y se sostienen de una forma muy diferente a como lo hacemos nosotros. Y lo que yo hago es enseñar como debe ser la postura de pies, caderas, hombros, cabeza y el cuerpo en general.

P- ¿Y qué ganó con esas técnicas? ¿Voy a estar más buenmozo?

R- ((Ríe de forma desconfiada)) Bueno, es bien milagroso la verdad ((Y me termina ella agarrando pal mambo a mi)). ¡¡No tener dolor!! ((enfatiza con ganas, toma aire y sigue)) Uno de los mayores padecimientos de salud de hoy son los dolores lumbares y todo tipo de aflicciones que va sufriendo nuestro cuerpo, y que terminan siendo crónicos ((remata con autoridad)).

P- ¿Tan así?

R- ((Abre los ojos y aunque las palabras parecen atorarse, derrama el ‘peras y manzanas’ que todos necesitamos)) Mira, lo más importante en esto es la relación de la pelvis con la columna ((me muestra la pelvis y la columna asumiendo que no sé dónde están)) Si posicionamos bien la pelvis, podemos dejar bien paradita la columna. El cuerpo es como un edificio y esa es la fase clave. Si mejoramos lo que te digo, podemos aliviar todos los problemas relacionados con la columna: artritis, lumbagos, discopatías, hernias, etc. ((se encoge de hombros y toma posición de ‘cachai lo bacán’)).

P- Pero no es muy masculino andar tan derechito ((le expongo, sacando el macho urbano e ignorante que llevo adentro))

R- No tienes idea de los minos ricos que atiendo ((me lo dice con orgullo))

P- ¿Y minas?

R- Todas ricas ((y ríe con soltura. Luego me muestra unas fotos y efectivamente las chiquillas andan impecables)). Últimamente he trabajado con atletas súper destacadas, como la Fernanda Mackenna, la Macarena Reyes, también actrices ((y los ojos se le llenan de entusiasmo al ver que su empeño comienza a ser reconocido))

P- Me nombraste atletas, actrices, pero ¿es para todo tipo de gente?

R- ¡Obvio! Este curso es para todos. Primero, porque todos nosotros presentamos estos errores y segundo, porque con el curso tu arreglas la postura para lavar platos, hacer tu cama, encontrar una buena posición en la silla de la oficina. Los deportistas adquieren una mayor tolerancia a la resistencia y también suman potencia, porque con esto tu cuerpo es más firme, fuerte y natural ((sus ojos brillan))

P- ¿Y en qué se diferencia esto con otros tratamientos analógicos? ((quiero pillarla, pero cuando alguien tiene ganas…))

R- Es que esto es para toda la vida, porque es un aprendizaje de cómo moverse. Es un lenguaje corporal que se incorpora a tu vida y te deja más saludable. Cada vez que te sientes, inclines, te acuestes ((ríe con picardía)) vas a estar haciendo algo sano y terapéutico para tu cuerpo. Una cirugía, aparte de invasiva, sólo va resolver la consecuencia del problema; acá resolvemos la causa. Y te entretienes al aprenderlo ((concluye ya con la cara relajada))

P- ¿Y cuántas sesiones son, cuánto vale, es en grupo con las minas? ((ya me siento entusiasmado))

R- Son 8 sesiones, vale 250 mil pesos el curso completo y sí, es en grupo ((y me guiña el ojo. Luego me explica de mil maneras de porque 250 mil no es tanto y bueno, la verdad que para el año 2015, en realidad no es tanto))

P- ¿Adónde queda, cuenta cómo ubicarte?

R- La clínica queda en San Sebastián 2807, oficina 212. ‘Kutscher kinesiología’. En internet: www.kutscher cl; Instagram: @kutscherkine; y en Facebook: kutscher kinesiología.

Acerca de Roberto Meléndez 385 Articles
Creador de Barrio Bravo. 30 años. Viviendo en la playa y escribiendo. Delantero con poco compromiso defensivo. Galán de rachas... esperando que llegue la racha. Convencido de la validez y fuerza de esta idea. Agradecido de todos quienes le dan el aguante a este espacio. Salud.
Contacto: Twitter

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