Lo que dejó la estrella 11 de Católica…y lo que no se llevó

«Lo que dejó de la estrella 11 de Católica…y lo que no se llevó» es un texto que nos hizo llegar el lector, Gary Garrincha

El ambiente del sábado pasado rumbo a San Carlos de Apoquindo tenía poco de partido de definición y mucho de normalidad. Lo poco de partido de definición era básicamente el marco de público, lo mucho de normalidad era todo lo demás. No se veía mayor expectativa respecto al título en lo estructural del ambiente, puesto no dependíamos de nosotros. Quizás era la frustración de lo acontecido el martes, quizás solo era un buen panorama sabatino, o quizás eran solamente las ganas de acompañar a la cato del alma en esta instancia – ganas que no tuvieron los hinchas del otro equipo capitalino que esperaba dos milagros. Fuera de eso, todo era normalidad. Carabineros tuvo el mismo actuar de siempre, imprudente y caótico, de hacer descender a los hinchas de las C02 y 421 todas las veces posibles, para después subirlos de nuevo. Llegaron los bombos, banderas y canticos, y todos los hinchas que nunca abandonan a la UC.

Al correr del partido, y sobre todo al conocer el segundo gol de Universidad de Concepción, el ambiente en el estadio cambió; se tornó en un partido de definición y todo el párrafo anterior pueden eliminarlo de sus cabezas. Como dijo el guerrillero, fue una mancomunión entre la gente de católica, la hinchada en el estadio y las ganas de los jugadores. Nada más preciso. El estadio apoyaba con fuerza, los jugadores ponían poco futbol y muchas ganas, y el pueblo cruzado levantaba las manos, cual genkidama para enviar fuerzas. Y resultó. La alegría de bajar la esquiva 11 colapsó el sistema límbico de cada hincha cruzado, y los festejos no se hicieron esperar sobre el caballo del asesino Baquedano.

Todo campeonato es recordado por la hinchada, dejando sensaciones y lecciones al colectivo. Sin duda, una impresión que dejó la estrella 11 es que podíamos ser campeones sin jugar bien en el partido de definición. También de que se puede ser campeón con 29 puntos de 45, y levantarnos de varias caídas. Al margen de la irregularidad del equipo, fenómeno extendido a todos los equipos del campeonato sin excepción, se demostró que podemos hacernos cargo de las instancias decisivas. También nos infla el pecho tener un equipo de casa, y de los más jóvenes del torneo, y poder hacerle frente a contrataciones flamantes y presupuestos gigantes. No solo que el equipo sea hecho en casa, impronta muy propia de los cuadros campeones de la UC, sino el tener jugadores sumamente identificados con católica; hablamos de hinchas en la cancha, que han sufrido y festejado con la franja. Al margen de que la chaquetera estructura social de Chile – que disfruta más castigando la derrota que festejando los triunfos – siga balbuceando respecto a la UC, podemos decir que se le ganó a los otros 15 equipos, a todos los fantasmas, y con materia prima cruzada. Eso, junto al cómo se ganó, lo llevaremos siempre en la memoria.

Sin embargo, una golondrina no hace primavera y el título no se llevará todo lo que sucedía antes. Como señalaba un lienzo en el estadio, las molestias con la sociedad anónima estaban presentes en el partido, y no se disiparan por la estrella. Lo más grave no es necesariamente la poca claridad del proyecto deportivo, o que el Tati busque parte de los refuerzos por Linkedin, o que nos presida un líder de LyD. El punto es que Cruzados SADP no cuenta con legitimidad dentro del pueblo cruzado, y eso tiene que ver con múltiples factores. Sin duda, el medular tendrá que ver con la orientación mercantilista de cruzados, en donde las ideas y valores del cuadro de la franja pasan a segundo plano – lo que es extensivo a las sociedades anónimas en general. Pero en específico, la presencia de la fundación – bloque acérrimamente conservador y elitista del club- aún se deja sentir de una u otra manera, lo que se evidenció en la coyuntura del clásico universitario, la cual se puede leer de forma más detallada en el sitio web de la barra. En dicha declaración queda de manifiesto que la concesionaria rechaza la entrada de lienzos mayores, mangas y concunas porque directores y gerentes no se encuentran de acuerdo – basta con observar los partidos semana a semana para darse cuenta que la intensidad de Estadio Seguro ha disminuido, y ya no es excusa para todo-. Actitudes como esta no hacen más que retroceder las confianzas que lentamente se han generado con la comisión de hinchas, la que si bien es un avance, el carácter vinculante de sus decisiones aún se encuentra rezagado. Quizás hay que reflexionar si es un gol de los hinchas o un gol de Cruzados.

La nueva estrella nos llenó de alegría, y no la olvidaremos por un largo tiempo. Nos deja con ganas de ir por más, y como han declarado los jugadores, con ganas de lograr el primer bicampeonato. Nos deja la positiva sensación de la mancomunión, y la fuerza de haberle ganado a los chaqueteos y a lo que parecía esquivo. Pero nada quitará eso que nos están causando la SA, en donde el hincha de a pie cada vez importa menos en las decisiones del club de sus amores. Esta distancia creciente entre el hincha que se toma la 421 o la C02, y ese que almuerza a pocos kilómetros del estadio para irse en auto minutos antes del partido, es un problema que no pareciera disiparse en el corto plazo cruzado. Es necesario un golpe de timón, en donde todos los hinchas que sentimos la camiseta podamos sentirnos parte de esa institución que amamos. Esa legitimidad, quizás vale más que un campeonato.

Gary Garrincha, hincha cruzado

Acerca de Roberto Meléndez 414 Articles
Creador de Barrio Bravo. 30 años. Viviendo en la playa y escribiendo. Delantero con poco compromiso defensivo. Galán de rachas... esperando que llegue la racha. Convencido de la validez y fuerza de esta idea. Agradecido de todos quienes le dan el aguante a este espacio. Salud.
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