La sonrisa de Ronaldo

Decían que estaba muerto, que ya nunca más, que aquella doble lesión en la rodilla lo había enterrado. Era normal pensarlo así, mal que mal, la mayoría piensa lo normal. No así cuando se es un Fenómeno.
Su peso no cuadraba, las meninas embriagaban todas las noches y e ir al gimnasio era una mierda. Pero por la cancha y la pelota valía el trago amargo, e iba, aunque casi por rutina. Los diarios parecían haberlo olvidado, salvo para el sarcasmo y el recalco de los millones ganados sin vestirse de corto. La prensa, la puta prensa. Claro que el camino por cualquier calle no hablaba de recuerdos sino que de inobjetable presente: la imagen del 9 estaba inscrita en la fantasía de una época, en la pichanga del mundo.
De pronto un llamado de Scolari, técnico brasileño, con un directo mensaje: te necesitamos. El astro reconocía su deuda y al fatídico destino luego de la final en que la gloria, presuntamente atada a su derecha, amagó a su figura y se quedó de amante con Zidane. Ronaldo reclamaba para a sus adentros otra oportunidad, tras tres años de veneno por las venas. Y también se extrañaba y se necesitaba a sí mismo. Su sonrisa seguía viva, aunque más que nada por costumbre. Quería jugar, expresar su lenguaje de Favela, hacer un gol.
Y el cuerpo reaccionó.
Cerró los ojos, fue Ronaldo y el portero alemán Oliver Kahn estaba en el suelo, derrumbado ante el letal delantero, que llevaba la Copa del Mundo en sus brazos, y la sonrisa del fútbol en su cara.
Felices 41, FENÓMENO. #BB

Acerca de Roberto Meléndez 391 Articles
Creador de Barrio Bravo. 30 años. Viviendo en la playa y escribiendo. Delantero con poco compromiso defensivo. Galán de rachas... esperando que llegue la racha. Convencido de la validez y fuerza de esta idea. Agradecido de todos quienes le dan el aguante a este espacio. Salud.
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