La selección no selección

Hace poco estaba invitando gente para que le pusieran ‘like’ a esta joya de página llamada Barrio Bravo y poder esparcir la palabra del Señor. Me hizo pensar por milisegundos, mientras bajaba por la lista de nombres, un poquito en cada uno. Pensamientos del tipo: “Buena, este loco es fanático, obvio que le va a encantar”; “A ese no lo cacho”; “Jaja, qué buen verano”; “¡¿Cómo cresta me pude agarrar a este compadre?!”… y así. Hasta que me encontré con unos tesoritos.

Tengo un amigo, al que vi una vez en mi vida -en verdad, no es mi amigo-, que se llama Jorge Valdivia. Otro, mucho más amigo, que se llama Gonzalo Jara y que hoy por hoy tiene como foto de perfil a su dedo más largo. No pasó mucho rato y me teletransporté a tercero básico, cuando tuve un compañero de nombre Alexis Sánchez. No pude evitar la risa en voz alta, sola, sentada en el computador de la pega que tanto odio. Era la definición de alter ego: corte de callampa, pero de los reales cortes de callampa; más blanco que pechuga de monja, medio gordito y todos los pantalones le quedaban apretados de poto. Una vez se sacó un 6,5 y se puso a llorar.

Estábamos juntos en clases de violín y su mamá lo hacía ensayar 3 horas al día, todos los días; mientras el resto veía Dragon Ball Z o jugaba en la plaza, él estaba tocando violín. Asmático extremo, la pelota lo gambeteaba. Siempre fue la victima de los robos de la colación. Y en una oportunidad, no sé bien que rollo se pasó y se le declaró a una compañera, por supuesto fue rechazado. Lamentablemente se fue en quinto básico y nunca más supe de él.

Quiero aprovechar de mandarle mis respetos a estos cabros y a todos los que tienen nombres de famosos. Y si Alexis -no el de los oblicuos- llega a leer esto de alguna forma, disculpa por reírme tan públicamente de tu dura infancia. ‪#‎BB‬.

Acerca de Angela Rioseco 3 Articles
Nací en Concepción, al año me fui a Constitución. Criada en la tranquilidad de la vida pueblerina, entre calles poco transitadas, saludando a medio mundo y casi siempre con un balón entre los pies. Fanática del fútbol y de 31 minutos, aunque esto no tenga nada que ver con lo anterior.

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*