Macarena; de ideas y piscolas

Llega manejando y se baja orgullosa con unas zapatillas runners moradas y nuevas, aunque las compró en septiembre del 2013. Mira su celular con tranquilidad, para luego saludarme aceleradamente. Es Macarena Ríos, 25 años, historiadora y con trabajo, lo que enfatiza, como si en ello hubiese una ingenua reivindicación sobre los tópicos que más la aquejan: la complejidad de validar socialmente el carácter de las humanidades; el engorroso papel femenino dentro de un discurso masculino; y, como si fuera poco, una vida acontecida, llena de accidentes. Lleva en sus manos el ‘The Clinic’, aunque lo lleva mucho más allá, pues en esa costumbre hay identificación, una suerte de mezcla entre el hartazgo y el humor, porque la muchacha presenta convicciones, pero también ríe y a carcajadas.

Reticente a las generalidades y a cualquier clase de caricatura, comienza destrozando cualquier arquetipo al pedir un choripán, lo que matiza con una botella de agua que traga con intensidad. Mira para un lado y para el otro, sospechando. Se inquieta con un breve silencio y vuelve su mirada sobre mi, esperando quién sabe qué; resignada, vuelve a la pantalla de su celular. “Mis amigas siempre hablan de sexo”, me dice como para quebrar el hielo y me muestra un grupo de whatsapp de sus compañeras de colegio. Están bravas las minas de hoy, eso no se discute.

Preocupada de su entorno, mantuvo año a año la costumbre de escribir eternas cartas en los cumpleaños a sus compañeras del colegio Huelén, situación que por supuesto le valía un pastoso cariño que se resumía en la conquista permanente del titulo de ‘mejor compañera’. Pero a no confundir estas acciones con un alma domada al servicio de lo políticamente correcto, puesto que en ella desde pequeña ha existido un espíritu curioso y rebelde. Con 4 años ya sabía de la inexistencia del viejito pascuero; con 7 años distinguía entre derechas e izquierdas; a los 13 se subió al Boomerang en Fantasilandia; con 15 comprendía el significado último del día del joven combatiente; con 18 fue capaz de doblegar las intenciones de su familia que la querían en derecho, matriculándose en psicología, facultad por la que nunca pasó, ya que un día antes del inicio de todo se cambió a historia, lo que realmente quería, fortaleciendo la única convicción que no es desechable: el carácter.

Locuaz, aunque sugiere con descaro que use la palabra “elocuente”, habita en un mundo de márgenes difusos, en donde la diversión y el aspecto lúdico se topan con ambiciones más intelectuales y de rigor académico. Así, en una misma conversación, puede pasar de un extremo a otro dependiendo el lado de sensibilidad que le toque. Extremo en la dimensión femenina de la palabra, es decir, EXTREMOS.

Observa cada error ajeno, aunque parece no distinguir los propios; exige respeto por las diferencias, pero convive con los sesgos habituales de una persona de su edad.

Se rumorea que tiene el pie plano, porque la actividad física, dicen sus amigas, no es su fuerte. Aún así, tiene ritmo en el baile, descociendo la pista cada vez que se atreve con una pollera y pinta sus labios de rojo. ‘El taxi’ la transforma en una loba.

Habla, mira su reloj, habla, mira su celular, habla, me coquetea, sigue hablando.

Me pregunta de qué se trata todo esto y como yo tampoco lo tengo demasiado claro, teoriza sobre mis dudas. No acierta en nada, pero asegura que el equivocado soy yo. Se cruza de piernas, se toca levemente el pelo y profundiza sus ojos claros; suspira y hace el ademán de estar lista. Traviesa, me sigue coqueteando. Podemos partir:

P-¿Qué tipo de barrio es Chile, qué lenguaje usa ese barrio y cómo el fútbol se relaciona en ese barrio?

R- “Chile es un barrio bien provinciano, alejado, de gente un poco aburrida ((se detiene y me pregunta si no está siendo demasiado radical. No alcanzo a contestarle, no espera una respuesta y continúa)). También es un barrio que no convive con las diferencias, les teme. A veces me siento viviendo en el Vaticano, donde todo es doctrina y mandan los obispos, pero también cuando leo ‘El Mercurio’ o ‘La Segunda’ -((su rostro se exalta))- me siento entre arcoíris y ponys, entrando al mundo de Bilz y Pap ((Me comenta que siempre ha preferido la Kem piña, sobre todo los domingos en la mañana)). El lenguaje de este barrio es una demostración de eso, es ambiguo, no clarifica y lo mejor parece estar en la idea de nunca quedar mal con nadie ((afirma tranquila, aunque con la voz acelerada y bien modulada, como quien desde niña tuvo que batirse en duelos de sobremesa)). Ahora, aparte de ambiguo, es vago, porque cuando se exponen las diferencias, nadie se escucha. El fútbol…((tras un expresivo ‘mmm’, retoma)) El fútbol es un lenguaje compartido y así, entonces, proyecta de forma muy natural la forma en cómo nos expresamos en distintos momentos del día. En la cancha sale a relucir el talento, los complejos, la rivalidad. Me es imposible olvidar el partido entre los soldados de Chile y Argentina en pleno conflicto de limites por campos de hielo, ahí hay una clara muestra de su vigencia hasta en los momentos más extremos ((remata, chasqueando los dedos para llamar al mesero. Como no la toman en cuenta, le grita)).

P-¿Qué valor crees que se la da a áreas como el arte, el deporte, las ciencias y las humanidades?

R- Muy poco ((Sentencia decidida y se pide una piscola, la exige 50-50)). Persiste una tradición familiar que espera un hijo abogado y una niñita bien casada. La costumbre de lo conveniente y de lo inmediato. De hecho me irrita cada vez que escucho decir sobre mi profesión que es algo ‘bonito’, como si en ello hubiese una anécdota. ¡No es un hobby! ((lo repite varias veces, cada una de las cuales sirve de excusa para tomarse un traguito, sin descomponer demasiado su feminidad, por supuesto)) Esa es una demostración del escaso pensamiento critico que tenemos y, además, que la diferencia en vez de interesarnos, la rechazamos. Y esa idea estúpidamente compasiva que escucho sobre lo que hago, estoy segura que la vive también un pintor, un atleta, un astrónomo o un escritor ((se disgusta y se toma otro traguito))

P-¿Qué rol juega el dinero en ese escenario?

R. Uno importante. Siempre me preguntaron, ¿y qué vas hacer después de estudiar eso? Yo sé que son oficios generalmente no bien pagados, pero requieren de mucho esfuerzo y lo más importante, ganas, compromiso y disfrutar de lo que se hace ((tras esas palabras, nos tomamos un ‘seco’ cada uno y ya le grita con confianza a Mauro, el mesero)). Yo disfruto lo que hago y seguramente esta sensación es lo que mantiene vivas a este tipo de disciplinas ((mira el horizonte y recuerda su celular, lo mira como madre a un hijo y revisa sus whatsapps)).

P-¿Nos permitimos soñar en este barrio?

R- Un barrio que como lema tiene ‘Por la razón o la fuerza’ difícilmente tenga espacio para soñar ((y un momento fílmico se abre a escena, porque es de esas ideas que aunque discutibles, no se olvidan)).

P-¿Te gustaría ser presidenta de la republica?

R- Sí ((la pregunta fue inmediata, por lo que se deduce que en el fondo, es una idea que tiene adherida a su piel)) . O sea, no ((recula una vez piensa)). Obvio que no ((y su rostro se ruboriza, aún no por el alcohol, pero sí por esa ambición de toda la vida)). Eres súper weón ((me agrede y se pide otra piscola))

P-¿Te parece que somos una sociedad machista?

R- Sí ((Parece algo molesta y la pregunta me toma a mi de frente, como el emblema masculino demonizado))

P-¿Le entregas valor a la clasificación sexista?

R- Se la entrego porque existe, pero no la rescato. Finalmente crea falsos mitos y degenera los espacios comunicativos. Se dice ‘las mujeres son raras’ o ‘los hombres son idiotas cuando les gusta alguien’, pero al final va más en que pensamos poco en cómo somos, en conocernos más y así el resultado termina siendo bastante ridículo ((establece, demostrando una autoridad en la materia a toda prueba. Aún así, a titulo personal, esta es una defensa voluntarista, porque de que son raras, son raras)).

P-¿Qué visión tienes de la juventud actual?

R- Hay de todo, pero me gusta observar esa juventud que expresa con valentía lo que cree, menos acomplejada. Una demostración es la copa américa que se ganó. Bielsa dejó el espíritu de no achicarse con nadie, porque antes daba pena y el que no lo ve no sabe nada de fútbol. Hay una juventud más ambiciosa, que confía más en sus capacidades. Bielsa fue un líder que explotó eso; en la sociedad civil falta ese tipo de determinación ((Sus ojos brillaron cuando habló del rosarino)).

P- Mencionaste a Bielsa, ¿Qué destacas de él?

R- ((Esperaba por la pregunta, así que se toma su tiempo, otro traguito y sonríe como cuando alguien habla de un gran orgullo)) ¡Todo! Reconozco que lo encuentro mi maestro. Me encanta la gente que se esfuerza en las cosas que dice, cuando se advierte que lo pensó, que le dio vueltas ((se toma un tiempo, mientras se come un menú de niño: ‘salchipapas’)). Me gusta que sea un tipo de convicciones, que se dé el lujo de decidir dónde y con quién trabajar; eso es de grandes ((ahora ella me hace un salud y coincide conmigo en que hacer la cama es una mierda)). Además, no sólo forma futbolistas, también personas, nadie queda indiferente con él ((y para que todo quede claro, me muestra el fondo de pantalla de su teléfono: obviamente, don Marcelo)).

P- ¿Qué sentiste cuándo renunció?

R- Frustración, rabia, pero también fue un ejemplo: no hay precio que valga frente a hacer lo que se piensa. Y eso, en un país donde gana quien más callado se queda, lo valoro todavía más ((y besa la pantalla donde está un joven Bielsa)).

P- ¿Algún deporte?

R- Voy al gimnasio ((lo dice sin mucha convicción. Duda. Yo también dudo, pues miro sus zapatillas estilo ‘Mitch Bukanon’ y las veo nuevas, demasiado nuevas para tener tantos meses de vida)), pero me gusta el fútbol y todo lo que arrastra consigo ((se apresura en decir)), como hace vibrar a tanta gente y como los reúne ((me mira y cree que ya olvidé el lapsus del gimnasio)). Amo ver los partidos de la selección en un asado, con piscolas y lleno de amigos ((eso estuvo bien)). Pero me gusta verlo con gente interesada, me cargan las personas que comentan otras cosas y nada de lo que pasa en la cancha. Esa clase de gente es fantasma para toda la vida ((me puse de pie y por un segundo sentí amor)).

Ahora, si tuviera la posibilidad de decretarlo como deporte, la lectura sería mi deporte favorito. No hay nada como leer un buen libro. Admito incluso una obsesión, me desvela enterarme a diario de todo lo que me falta por leer ((confiesa sin forzar, como quien declara un amor sano y correspondido)).

P-¿Recomiendas alguno?

R- Recomendaría miles, pero hay dos de cabecera que no pueden faltar en la vida de nadie: ‘Cosmos’ de Alexander Von Humboldt ( es el mismo de la corriente, me advierte)) y ‘Viaje de un naturalista alrededor del mundo’ de Charles Darwin ((Lo dice con sapiencia; luego, mueve su pelo y se acomoda el buzo, color azul marino, sin aplicaciones)).

P-¿Tu jugador favorito de la selección?

R- Gary Medel, obvio. Imposible no quererlo, la moja como ninguno ((luego ladra, dice que la piscola tuvo efecto)).

P- Este espacio tiene debilidad por la música y el cine, anímate una canción y una película.

R- Wonder of you, de Elvis ((la tararea)); y ((no recuerda una película en este minuto y da jugo con una ley de bajo rating que se tramita en el congreso)) … Los 80 ((dice para salir del entuerto, además, a esta altura ya da igual)).

P- Finalmente, ¿hasta dónde crees que será capaz de llegar Barrio Bravo?

R- Hasta donde el creador se lo proponga, aunque por su bravura, un barrio le va quedar chico ((insiste en coquetearme, más ahora que viene la cuenta)).

Grita por Mauro, le dice que lo quiere mucho y camina hacía su auto, sabe que lo que va hacer está mal, pero qué importa, si esto, finalmente, es sólo una ficción. Como la invitación posterior a su casa: me dice que tiene un capel y hay que matarlo. Su celular no se despega de ella.

Macarena Ríos, una persona singular y común, es GENTE POCO IMPORTATE, o sea, una persona de verdad y no un personaje, como todo aire que brinda la importancia.

Salud. #BB

Acerca de Roberto Meléndez 361 Articles
Creador de Barrio Bravo. 30 años. Viviendo en la playa y escribiendo. Delantero con poco compromiso defensivo. Galán de rachas... esperando que llegue la racha. Convencido de la validez y fuerza de esta idea. Agradecido de todos quienes le dan el aguante a este espacio. Salud.
Contacto: Twitter

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