La malcriada favorita

Cuando estudié sobre ella me enamoré; no pude escapar a la fatal atracción de la actitud. Nadia Comaneci, la referencia absoluta de la gimnasia, señaló hace poco que no podía entender cómo es que a los 41 años podía hacer eso con su cuerpo. Y las distintas notas de prensa por el mundo la señalan como un milagro. Sí, es cierto, es un caso único: con más de 40 años sigue en la elite de un deporte en el que a los 30 años el retiro es una obviedad y en el que, como mucho, se participa en dos o tres Juegos Olímpicos. Ella ya lleva siete. Y a sus 41 años persiste en aquello que tanto le gusta. Muchos le piden descanso, pero ella no quiere eso, quiere seguir saltando. Una niña para la mayoría; aunque en realidad, una mujer con las cosas claras.

Nació en Uzbequistan pero por esos tiempos era parte de la Unión Soviética. En el colegio jugó fútbol de portera, pero un buen día dando la vuelta carnero se sintió libre; esa libertad que da poder manejar el cuerpo y que la mente se suspenda en nada.

Cuando fue a probarse le dijeron que no tenía grandes condiciones, pero no pescó y siguió yendo, en arrebato de malcriada. Al poco tiempo era la mejor del gimnasio. Con 17 años ya estaba en Barcelona, ganando su primera medalla olímpica.

Conoció a un lolito, un muchacho rudo que cayó rendido frente a la fuerza de carácter que presentaba la mujer. Él también era deportista, competía en Lucha, y tras sus entrenamientos iba embobado a verla. Se hizo la difícil, le costó al galán, pero insistió y tras sacarle varias carcajadas, la hizo. Y la hizo bien, porque hacer reír es algo mágico.

Tuvieron un hijo, el regalón y el regalo de sus vidas. Sin embargo al chiquillo le apareció una leucemia; conocieron el infierno. El tratamiento era carísimo, no tenían cómo pagarlo. Pero contacto por aquí, por allá, rebuscando, ingeniándoselas, llegó a Alemania. Durante esos años vivió allá, y en modo de gratitud, compitió para la federación germana. Ganó una medalla olímpica el 2008, con 33 años, representándolos a ellos. Parecía ser ese el gran y emotivo final. Pero no.

Su entrenadora le dice que no se arriesgue ni se esfuerce más de la cuenta. No le hace mucho caso, aunque reconoce que ya tanto entrenamiento no necesita; lleva tanto tiempo que su cuerpo distingue los ejercicios con excesiva naturalidad. Hoy más que nada su preparación es mental, desarrollando la mecánica a través de la cabeza. Pasa horas meditando el desarrollo de la rutina.

Oksana Chusovotina mañana compite en la final de salto olímpico en la gimansia. Clasificó quinta y quiere una medalla. Tal vez sea la última oportunidad, aunque confiesa que su limite son simplemente las ganas.

Las portadas del mundo hablan de Simon Biles, pero esta malcriada se gana el corazón de cualquiera. ‪#‎BB‬

Acerca de Roberto Meléndez 414 Articles
Creador de Barrio Bravo. 30 años. Viviendo en la playa y escribiendo. Delantero con poco compromiso defensivo. Galán de rachas... esperando que llegue la racha. Convencido de la validez y fuerza de esta idea. Agradecido de todos quienes le dan el aguante a este espacio. Salud.
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