La fama de Kanté

El día que firmó por el Leicester, al salir de la oficina, luego de una poco concurrida y humilde ceremonia, se detuvo en una esquina del predio, aguardando por el auto del club que lo llevaría nuevamente a su hotel. Justo en ese momento, un funcionario pasó a su lado y le preguntó: “Muchacho, ¿esperas por tus padres?”. Nadie lo conocía y por su aspecto físico, delgado y de estatura pequeña, se le confundía con cualquier adolescente de divisiones inferiores. Misma idea tuvieron muchos clubes de Francia cada vez que fue a probarse: “Eres muy pequeño, necesitamos volantes más fuertes”. Durísimo. La observación del “biotipo” antes que los movimientos reales en la cancha.

Dos años antes de la escena en Leicester, deambulaba por la tercera división del fútbol galo. Cuentan que la rompía toda. Seguramente por eso mismo el modesto Caen de la segunda división contrató sus servicios. El resultado, una vez más, espectacular; se comía la cancha, todo sus desplazamientos parecían leer premeditadamente las acciones del rival y jamás se cansaba. Los ágiles veedores del Real Madrid lo detectaron y lo presentaron como una opción seria de compra: “Este puede ser el próximo Makelele y vale una ganga”, fue el discurso para convencer a Florentino Pérez y la mesa directiva. La opción fue rechazada por tratarse de un jugador desconocido. No vendía camisetas, seamos sinceros.

¿Venderá camisetas hoy? Probablemente no tantas como los más afamados jugadores del orbe, pero ya nadie puede desconocerlo. Difícilmente un volante defensivo en la actualidad recupere más balones que él, y su criterio a la hora de la entrega es sorprendente. No, no tiene gol, pero es incansable, aparece en todos lados luchando por el balón y recurrentemente lo gana. Es pequeño en talla, pero gigante en voluntad. Transmite entrega, tanta que ha sido considerado por sus propios pares como el mejor jugador de la Premier League. Sin lujos ni cachañas, pero con el overol puesto por el equipo. Es otro tipo de reconocimiento, acaso una extensión de las cualidades valiosas que entrega el fútbol.

Once meses después de haber firmado por el Leicester, era campeón como pilar de un milagro. Y ayer, luego de doce meses de aquello, repetiría campeonato, esta vez en el poderoso Chelsea.

Su vida parece haber cambiado demasiado en un lapso muy breve. Hace poco estaba en un supermercado de Londres y compró una botella de vino. Al llegar a la caja la señora que atendía lo miró mucho tiempo, y él, sin pensarlo, abrió su billetera, sacó su carnet y le dijo riendo: “Tengo 25 años”. Seguramente a la señora solo se le hacía familiar su rostro, pero para N’golo Kanté, esto de la fama es algo demasiado reciente. #BB

Acerca de Roberto Meléndez 361 Articles
Creador de Barrio Bravo. 30 años. Viviendo en la playa y escribiendo. Delantero con poco compromiso defensivo. Galán de rachas... esperando que llegue la racha. Convencido de la validez y fuerza de esta idea. Agradecido de todos quienes le dan el aguante a este espacio. Salud.
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