La deuda que pagó Del Piero

FOTO ALEXANDRE BATTIBUGLI

Alessandro Del Piero se transformó en leyenda de la Juventus. En el club de Turín convirtió una tonelada de goles, portó la cinta de capitán, alzó todos los trofeos posibles, fue y será ídolo eterno de la hinchada. Con la “10” en la espalda, regó calidad jugando por la Vecchia Signora. Sin embargo esa autoridad futbolística no lograba traspasarla a la selección italiana. La presencia de Totti, el rígido y defensivo esquema tradicional de la nazionale, además de distintas lesiones inoportunas, fueron relegando el protagonismo de quien había relevado en su momento al mítico e inolvidable Roberto Baggio. Aún así, su capacidad técnica nunca fue obviada del todo, siendo un jugador habitual del plantel e ingresando continuamente al campo de juego. Eso ocurrió el 4 de julio del año 2006, durante las semifinales de la Copa del mundo, ante Alemania, el país anfitrión, en una de las prorrogas más espectaculares de las que se tenga recuerdo.

La selección italiana accedía al encuentro con pinta de sorpresa, pues pocos apostaban a que la Azurra se empinara tan arriba en el torneo. Todo lo contrario a Alemania, que en su condición de local y tras eliminar a Argentina en cuartos de final, aparecía como candidatazo a quedarse con el titulo.

El equipo dirigido por Marcello Lippi arribó a Alemania en medio de las dudas tras previos amistosos asépticos, una pésima Eurocopa dos años antes y rodeados tras el reciente escándalo de arreglo de partidos en el Calcio. Esto último golpeaba incluso a algunos jugadores y parte del cuerpo técnico de la misma selección. Para Del Piero tampoco se trataba de un tema menor, pues su equipo, Juventus, recibió un castigo durísimo, siendo enviado por decreto a segunda división y anulando los scudettos conseguidos en las últimas dos campañas. Pero esta última mancha no acojonó ni a futbolistas ni a Lippi, por el contrario, se unieron y se juramentaron lavar el orgullo en la cancha, y nada menos que en el mundial. Y ahí estaban, entre los 4 finalistas, a 30 minutos de una eventual final.

El partido había sido bastante distinto a lo especulado: ida y vuelta, con un dominio alternado e Italia bien parada adelante. La presunción de un equipo arropado y contragolpeador quedó descartada desde el minuto 1. Pirlo manejando los hilos, los laterales Zambrota y Grosso pasando más de lo usual, y cuando Alemania atacaba la pierna de Cannavaro o las manos de Buffon mantenían el cero. Los 90 minutos terminaron sin goles, pero a ritmo vertiginoso. Fue ahí cuando llegó la plena astucia de Lippi, quien advirtiendo que la presión del tiempo y el silencio del estadio confundían a su rival, pateó el tablero de la historia y con tres puntas salió a buscarlo. Del Piero ingresaba.

Dos palos sucesivos de Gilardino y Iaquinta, ratificaban la estrategia. Lehman, el portero alemán, no encontraba más garabatos para componer a su defensa, mientras los italianos seguían sorprendiendo pero no conseguían marcar. Hasta que llegó el minuto 117. Del Piero lanza el tiro de esquina, el despeje le queda a Pirlo, quien conduce, busca el espacio y filtra para Fabio Grosso; Grosso no dudó y de primera cruzó un zurdazo con comba, que se cerró justo al lado del poste y se atrapó en la malla. 1-0 y la locura. Italia se metía en la final. Claro que faltaba una perla. Alemania se fue con todo a buscar un desesperado empate, pero Cannavaro salió de su área, anticipó al destino y produjo la última jugada. Del Piero comenzó a correr, tratando de recuperar todo el tiempo perdido durante esos breves segundos. Gilardino lo vio, jugó un taco y Alessandro se metió al área y pinchó con la cuneta del interno un tiro al ángulo. GOLAZO. 2-0. Y lo gritó, y lo gritó, y fue lo único que se escuchó en el gigante estadio de Dortmund. Y se sigue escuchando, más hoy que cumple 42 años. Goles que no se olvidan y pagan, de manera deliciosa, las deudas que todos, hasta los más grandes, tienen. #BB

Acerca de Roberto Meléndez 414 Articles
Creador de Barrio Bravo. 30 años. Viviendo en la playa y escribiendo. Delantero con poco compromiso defensivo. Galán de rachas... esperando que llegue la racha. Convencido de la validez y fuerza de esta idea. Agradecido de todos quienes le dan el aguante a este espacio. Salud.
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