La del “Candonga”

Al Julio le caía mal ese hueón, y tú sabís que cuando al Julio se le cruza algo, no hay como voltearlo. Siempre ha sido igual, de chico, desde los tiempos cuando perseguía a la Loca Gabriela y se hizo fanático de Los Fabulosos Cadillacs; el hijo de puta no se cansaba de caminar tarareando ‘Siguiendo la luna’. ¿La Loca Gabriela? No sé qué fue de ella, la última vez la vi bailando sola y sin música en el bar del Gustavo, estaba hinchada de tanto copete, a lo Álvaro Henríquez. Pero eso fue hace rato ya, un par de añitos, quizás más. Fue tortuoso el amor de esos dos, la mina era súper ‘hardcore’, a la primera sacaba el manotazo…¡Y tenía la mansa empaná!

Igual este otro se las buscaba. Se ponía celoso y curado dejaba puras cagadas. ¿Te ‘acordai’ cuando le plantó el sillazo al Juanjo? Sí, loco, inolvidable. ¡Un sillazo pos! Le aplastó la mollera y el Juanjo apenas le había servido un vaso de chela a la mina. De verdad al Julio le patina. No, si no lo condeno, no le pongai color, todos enamorados nos mandamos sicoseadas raras, pero hay que admitir que este lleva la batuta de la locura.

Sí, un romántico, aunque yo diría que tenía mucho tiempo libre. Te juro, si eso hace mal, la pensaba demasiado, abonaba el rollo el compadre y llegaba a ver a la mina con más fantasmas que Borghi hablando de Bielsa. Cuánta mocha se armó por culpa del Julio, y la mayoría de las veces, la Loca Gabriela entremedio, dando jugo. ¿Si se los ponía? Ni idea, igual tenía lo suyo, además no digamos que para una mujer sea demasiado difícil engrupirse a un pastel, pero si lo hizo, yo nunca lo supe. ¿El Julio? Creo que sí, pero puro maquillaje, pa’ hacerse el valiente, el rudo, porque después lloraba a la Loca Gabriela como Magdalena. Y chillaba pos hermano, qué parecía ver a un bruto de 1,90 y 110 kilos llorando a moco tendido. ‘Calcula’ que cuando terminaron, se compró un disco de Vangelis y se fue en la mística a la playa. Duró 3 meses y aseguró volver rehabilitado, pero la Loca Gabriela ya estaba en otra y ahí quedó, con el morral y los inciensos. ¿Por qué terminaron? Porque este tarado le puso un detective privado, uno barato, y malo, al que la Loca Gabriela lo pilló al toque y le sacó la cresta. La cámara era carísima, el Julio tuvo que ponerse nomas.

No te rías del Julito, no seai maricón, si mal que mal estaba sufriendo. Obvio, se fue en volá con lo del detective privado, pero es que la encontró con olor a Axe y sospechó pos, ¡¿qué más?!

Sí maestro, el Julito en el amor se juega la vida, y así fue como jugó ese partido: entró a la cancha con el cuchillo entre los dientes, ni pestañeaba.

Al Julio el cabezón Cristopher siempre le cayó mal, toda la vida, una cosa de piel. ¿A ti también te cae mal? ¡A todo el mundo le cae mal! Insufrible el paquete ese, todo los días subiendo fotos de sí mismo a las redes sociales. Y ni con terroristas le sacai los lentes al hueón. Fantasma, usando la simetría pa’ verse mino y qué simetría, con esa pera a lo comic de Batman antiguo, además de esas trencitas bien cuidadas que lleva arriba de la cabeza. Hermano, odiable por escrúpulo. Y últimamente anda de filosofo, ¡escribiendo reflexiones budistas! A mi no me gusta andar pelando, pero al cabezón Cristopher es un derecho humano, articulo 1 de la Constitución masculina.

¿Qué hace? Ahí anda, en la del artista, sacando fotos del aire libre, con la tabla de surf y bien amigo de las minas. Na’ que se vaya a la chucha, yo iba por el Julio; loco y todo, es un hueón mucho más digno. Cómo te sale la carcajada…sí, sí, a mi me cae mal, qué le voy hacer. No, no me hizo nada, pero es que para colmo, es el futbolero caballero, porque para él, el dedo de Dios de Jara fue ‘de picante’. Na’, que se vaya a la cresta, que se compre el hipoglos y le vaya hacer nanai a Cavani. Con el ‘Manual de Carreño’ en la cancha. Eso déjaselos a los profes de las escuelas, el resto juega como sobrevive. En el fútbol maestro, el único Carreño que vale es el “Candonga”, y de cierta forma, el espíritu del “Candonga” se apoderó del Julio.

Maestro, unos días antes, el Julio se topó con el Cabezón Cristopher, en un carrete cero rating en que no habían temas ni chiquillas. Sí, un entierro de noche, y en la casa del Flaco Uribe, a pura electrónica. Yo no sé por qué no se escapó, pero tú sabís, al Julio le gusta la chispa y está lleno de pólvora. Loco, si se pusieron a garabatear por el hijo falso de Don Francisco. ¡Te lo juro, maquina! Por el hijo de Don Francisco, ese que es igual a él, pero no es. Memorable. Obvio que el Julio iba por el “hijo”, y obvio que este otro por Don Francis. Todo estaba quedando ahí, hasta que el Cabezón, en la del prepotente, le tiró piscola a los ojos. El cabezón se hace el pacifico, pero es un mimado de mierda que no soporta que le lleven la contra. ¿El otro? Imagínate, no había cómo pararlo, le salió el demonio y rompió todo, menos al Cabezón, que se fue a esconder al baño. No te miento, al baño. Con eso confirmó el odio eterno.

Tocaba el partido y era obvio lo que se venía. La cancha era la revancha, aunque el Julio quería ganarle con goles, pero no fue así.

El partido estuvo bravo, ‘el profe’ ponía amarillas cada 5 minutos, pero la cosa no aflojaba. Los dos equipos eran como el hoyo, y los dos equipos eran choros. Combinación de lujo. Era más difícil sin marca, porque la marca como que los ordenaba. ¡La de patadas que se dieron! ¿El Julio y el Cristopher? Hasta ahí poco, los dos eran defensas, mucho contacto no tenían y en los tiros de esquina, más allá de algún empujón, no pasaba nada.

El partido iba a 2, no quedaba tanto. ¿Cómo estaba jugando el Julio? Bien; frotó el puntete un par de veces, bajó con elegancia varias veces al 9 de ellos y casi hizo un gol con la mano. Sí, peleaba la gift card.

El partido estaba planchado, la pelota lloraba, hasta que de pronto, el Julio se manda una patriada. Tomó las banderas, hizo una finta larga y con el cuerpo se sacó al tacuaco que lo salió a buscar; metió una bicicleta de 4 ruedas, y por maravilla del destino, siguió avanzando. ¡El Julio pos hermano! ¡El Julio! Ni al quinto bote, siempre en la cola de los elegidos, pura ‘perso’ que estuviera en la cancha. Pero ahí iba, embalado y con el arco ya de frente. Emocionaba el Julio.

De repente, una zancadilla y flor de hocicazo. ¡Cómo sonó! Loco, se cayó la luna en la cancha. Y adivina quién hizo la falta: el caballero. Y para terminarla, le dijo: “Y bien rico los besos que da la Loca Gabriela”. Sí, hermano, con eso se tiró. No había pa’ qué. El Julio se demoró menos que escolar saliendo al recreo; agarró vuelo y no lo soltó más. Fue un espectáculo. ¡Y le dio a todo al equipo del cabezón! El que se acercaba, a piso. El derechazo que le puso al arquero…ufff…¡De manual! Afuera un par de curados aplaudiendo. Fue extraordinario. Y obvio, de inmediato todos los que estábamos ahí dijimos: “La del candonga”. Es que era volver a ver Juan Carreño sacándole la cresta a medio equipo cuando jugaba por Huachipato. La misma escena, igual de romántica.

¿Qué fue del Julio? SUSPENDIDO DE POR VIDA. Llegaron hasta los pacos, no había cómo pararlo. A día de hoy sigue firmando los sábados en la comisaria, pero el Julito no se arrepiente de nada. Digno.

¿El Cabezón? Se quedó sin dientes por un tiempo y al fin descansamos de sus putas fotos con leyendas busca calzón.

Sí, viejo, un salud por el Julio. #BB

Acerca de Roberto Meléndez 414 Articles
Creador de Barrio Bravo. 30 años. Viviendo en la playa y escribiendo. Delantero con poco compromiso defensivo. Galán de rachas... esperando que llegue la racha. Convencido de la validez y fuerza de esta idea. Agradecido de todos quienes le dan el aguante a este espacio. Salud.
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1 comentario en La del “Candonga”

  1. Ídolo Julio. Todos hemos querido sacarle los dientes a algún cabezon cristopher, pocos lo han logrado. Y si s en una cancha, mejor. No sé quién chucha es, pero se admira.

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