La Anto

Debo confesar que por el partido apenas pasé. Es que estaba la Antonia, la más linda de todas y yo ahí con el jugo del trago, viéndola incluso mejor.

«¡¡Vamos a ver el partido!!», fue el grito vivo entremedio del baile, de alguien, no sé quién. Abrió los ojos, en síntoma plan y yo ahí paragua alrededor de ella, en el ná de ná, más allá de mi perfil poco importa. Claro, externamente todo daba igual y fluía al paso, pero el pulso me deliraba al tenerla tan cerca, rebuscando en el Juan Luis Guerra la excusa de tomar sus manos. Ella se movía en toque joya, al ritmo nítido, con gracia y gambeta en carrera. Y yo, bueno, al un-dos clásico, improvisando lo menos posible, casi serio, enrejado por la falta de talento y también por el espacio mínimo que existía entre sus labios pintados y lo demás, que era todo.

El galán de turno arremetía en la del intelectual, plantando temas, tomando poco y joteándose a la Anto. ¡Qué conchasumadre! Y como buen galán, atinaba en la frase, la talla no iba mal y defendía a las ballenas. O algo así, ya ni sé. ¡Y la Anto le celebraba cada uno de sus putas obviedades! ¿Y quién no? Él era el Silvio de la fogata. Probablemente se levantaba al alba, hacía pan, luego yoga y caminaba conectado con el aire. El weón era una partícula dialogante con el universo.

Por la misma mierda que se movía bien la Anto con su pelo tomado, profundizando el cuello largo y esos ojos cerrados color maldad… Por mi parte simplemente viajaba junto al fuego propio, quemándome, sin segundos.
La disco jugaba sus descuentos, había que hacer algo y por segunda vez se repetía «¡¡Vamos a ver el partido!!». Chile contra Islandia en la final de la esotérica China Cup. Fue ahí cuando el galán mostró la hilacha de pies sin tierra y propuso un segundo plan, no tengo idea qué. «¡¡¡¡Naaaa, hay que ir a ver al equipo!!!!», retrucó la Anto de una. «Al equipo», esa fue la estructura envolvente; tan nuestros que se apañan. Y fuimos.

Sé que Chile ganó, que dije varias mentiras y que la Anto ahora está al lado mío, con los labios ya no tan pintados, diciéndome que escriba de Maripán. #BB

Acerca de Roberto Meléndez 414 Articles
Creador de Barrio Bravo. 30 años. Viviendo en la playa y escribiendo. Delantero con poco compromiso defensivo. Galán de rachas... esperando que llegue la racha. Convencido de la validez y fuerza de esta idea. Agradecido de todos quienes le dan el aguante a este espacio. Salud.
Contacto: Twitter

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*