Kilómetros de distancia en el plano y en el corazón: el Amedspor de los kurdos en la segunda división de Turquía

Por el lector Felipe Garrincha

En estas latitudes crecimos viendo al equipo de nuestros amores, y pocas veces entendemos porque una camiseta determinada nos provoca tanta alegría o desazón. Lloramos, pateamos, reímos y bebimos por equipos que nos llenan el corazón por tradición, pero no necesariamente por un contenido identitario. Esto se agravó radicalmente con las SADP, cuando se perdieron las administraciones de los clubes y las decisiones de capital terminaron por llevarse la representación de los hinchas al baño, para después cagarla y tirar la cadena.

Claramente todos nos podemos inventar una mentira y afirmar cual es la identidad de nuestro club, pero particularmente para los “equipos grandes” chilenos, esos relatos son frágiles. No quiero decir que no exista esa identidad, pero es muy distante a las identidades que generan otros equipos a lo largo del mundo. El ejemplo más claro de esto es la identidad territorial de los equipos de barrios, ciudades y regiones, los cuales aparte de la tradición, juegan años de historia política y social alusiva a sus localidades.

Sin embargo, hay equipos que van mucho más allá. El Amed Sports Activities Club, ex Diyarbakir Metropolitan Municipality Club, es el equipo de futbol de la provincial de Diyarbakir en Turquía, la que anteriormente tenía el nombre kurdo de Amed, de ahí su nombre. Si bien el objetivo del escrito no es abordar la situación política del Asía menor, resulta fundamental el contextualizar.

Probablemente han escuchado del pueblo kurdo que resiste al Estado Islámico al norte de Siria. No es porque los kurdos sean opositores a EI ‘per se’, sino porque históricamente es lo que se denomina un pueblo sin estado. El conjunto de personas asociadas a la etnia Kurda reclaman el territorio del Kurdistan, el cual se encuentra entre los estados de Turquía, Siria, Irak e Irán. En todos estos países han sido brutalmente reprimidos y discriminados, y se les ha negado el derecho fundamental de poder vivir conforme a su cultura. En todo el Kurdistan han resistido, y las luchas del Partido de los Trabajadores Kurdos (PKK) y el Movimiento de Liberación Kurdo han luchado sostenidamente por esos derechos. En la actualidad, en partes de la provincia de Diyarbakir, a kilómetros de la cancha del Amed, se registran graves conflictos armados, particularmente en el distrito de Cizre.

Si bien cada estado que presenta conflicto con los kurdos tiene un matiz diferente, en el territorio reclamado por Turquía han tenido un proceso político institucional distinto. En efecto, juegan en la segunda división de Turquía, y pese a que han sufrido una gran cantidad de penalizaciones por la Federación Turca de Futbol –como por ejemplo, cuando se cambiaron de nombre a Amedspor-, han logrado llevar alto el nombre de los kurdos en un ambiente hostil.

En la pasada versión de la Copa de Turquía llegaron a cuartos de final, dejando en el camino al poderoso Bursaspor y siendo eliminados por el aún más poderoso Fenerbache en una apretada llave. El Amed juega en lo que podríamos llamar tercera división, mientras que el Fenerbache cuenta con Nani y Van Persie. La figura del Amed, Deniz Naki, rechazó ofertas de equipos europeos a cambio de jugar por el equipo Kurdo. Lamentablemente la federación turca lo había suspendo por 12 partidos debido a que criticó el actuar del ejército turco, y se perdió la llave.

Claramente el conflicto tiene matices y no están jugando a la guerra en cada partido, como se vio en el lienzo que desplegaron los jugadores del Amed y Fenerbache con el mensaje: “Los niños no deben morir, deberían estar en el partido”. Sin embargo, la federación turca y múltiples grupos nacionalistas les hacen las cosas difíciles. No sólo al Amed, sino también al pueblo Kurdo.

En Chile podemos hablar mucho de amor a la camiseta, y jactarnos de que vivimos la pasión como nadie. También lo podrán hacer en múltiples lugares de Sudamérica y el mundo, pero lo del Amed es diferente. Juegan en una liga en la que enfrentan tensiones partido a partido, no sólo contra quienes puedan ser rivales deportivos, sino también contra quienes les niegan su derecho como pueblo.

No es solo un club, representa a un pueblo en resistencia al interior de la liga.

La distancia del Kurdistan a Chile es mucha, pero la distancia de lo que sienten los jugadores en Chile por sus camisetas versus los jugadores del Amed es abismal. Existen distintas formas de luchar, el Amed decidió hacerlo con fuerza mediante el futbol. No faltaran los que piensen que el futbol no tiene que ver con política…parafraseado a Sacheri: «desconozco cuánto sabe esa gente de política, pero estoy seguro que no saben nada de futbol.»

Felipe Garrincha.

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Creador de Barrio Bravo. 30 años. Viviendo en la playa y escribiendo. Delantero con poco compromiso defensivo. Galán de rachas... esperando que llegue la racha. Convencido de la validez y fuerza de esta idea. Agradecido de todos quienes le dan el aguante a este espacio. Salud.
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