Igual eres crack

Estuvo cerca, demasiado cerca. El chileno Ricardo Soto esta mañana quedó eliminado en la ronda de los 16 mejores del Tiro con Arco. Pero su derrota la llevó hasta el límite, exigiendo al máximo a un rival que por antecedentes lo superaba con amplitud. El holandés aterrizaba al ruedo con la chapa ser el número 5 del mundo; Ricardo, con la cristalina expectativa de no achicarse y obrarse algo así como una hazaña.

Ricardo aparentaba serenidad, tratando de dar despiste a los nervios, gambetearlos con la sana irresponsabilidad que da ser demasiado joven. Su rival aparecía canchero, desagradablemente tranquilo, expresando con sus movimientos que con una rutina acostumbrada sería suficiente. Y no fue tan así, porque terminó asustado, con penal a favor y pidiendo la hora.

Un triple 9 en la primera tanda para Ricardo fue la señal de que estaba derechito. Con tres tiros cada uno, los 27 del chileno sirvieron para el empate del primer set. 1-1. El holandés entendió que debía aplicar su mejor repertorio y mostró lo mejor de sí con un doble 9 y un 10. No hubo nada qué hacer. El joven tirador nacional no aflojó pero aunque en la tercera manga puso un excelente 28, el 5 del mundo liquidó con un doble 10 y un 9. Parecía imposible. 5-1 ganaba el tulipán y con un mero empate ya estaba en cuartos. El comentario televisivo ya despedía a Ricardo y celebraba lo ya realizado, que por cierto era más que meritorio.

Sin embargo el ariqueño no quiso irse de esa forma y salió con todo a jugarse su última carta. Tiró un 10, luego otro, y otro. 30 puntos. Brillante. Perfecto. Achicaba así la distancia 5-3 y la pequeña barra nacional explotaba en ‘ceachi’. Pero todavía quedaba, la desventaja seguía existiendo. Aún así, quien llevaba la ventaja del marcador y la experiencia, sintió la presión; mientras el nuestro siguió en la suya, disfrutando el momento, incluso derrochando carisma. Parecía ser él la estrella, y sin duda lo era. Doble 9 y un 10 para el chileno y lograba lo que un par de minutos antes parecía imposible. Igualado el marcador a 5 sacudió por un ratito al país con la misma euforia que provoca un gol de la Roja. Llegaba al desempate.

Los nervios ya estaban instalados. Comenzó el holandés y fulminó con un 9. Se celebró por estos lados. Sí, un 9 se celebraba. La confianza en el muchacho era total, y él correspondía con otro 9. La televisión, a través del censor mostró que su disparo estuvo más cerca por 0,5 milímetros del centro; esa era la forma para resolver en el desempate. Parecía haber ganado. Lamentablemente las reglas dicen que define el árbitro, y el desgraciado marcó empate. Había que tirar de nuevo. El juez se ganó las merecidas y correspondientes puteadas de todo Chile.

En la última flecha, el europeo calzó otro 9; Ricardo esta vez aflojó un poquito, quizás porque se vio triunfante tras el tiro anterior, quizás porque no era este su momento, tan sólo el comienzo. El deporte y la estructura mental; el deporte y sus tiempos. El último tiro bordeó el limite entre el 8 y el 9. Había perdido.
El holandés fue a despedirlo con los ojos bien abiertos, sabiendo que ese rostro no debe olvidarlo. Ricardo tenía decepción, sabía que estuvo a punto de meterse en los cuartos de final y por qué no pelear seriamente por una medalla. Igualmente, Ricardo Soto se hizo un nombre en el deporte de este país, marcó con claridad un camino imponente para adelante y nos hizo disfrutar como nunca un deporte que nunca vemos. Crack. A seguir dándole maestro, ya se viene tu revancha. Por ahora, mucha suerte en el colegio. ‪#‎BB‬

Acerca de Roberto Meléndez 391 Articles
Creador de Barrio Bravo. 30 años. Viviendo en la playa y escribiendo. Delantero con poco compromiso defensivo. Galán de rachas... esperando que llegue la racha. Convencido de la validez y fuerza de esta idea. Agradecido de todos quienes le dan el aguante a este espacio. Salud.
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1 comentario en Igual eres crack

  1. Estimado, hace mas de un año aproximadamente que ocurrió este evento y refleja muy bien lo que se sintió, pegado al televisor apoyando a un compatriota en un deporte que jamas había visto, pero que encendió la llama de hincha como cualquier partido de la roja. Un grande Ricardo.

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