Ese fútbol que nunca va a morir

No se trata simplemente de una pelota, personas corriendo detrás de ella y en su dominio desarrollar el juego, aunque también es eso; se trata, quizás en su esencia definitiva, en el vinculo sucesivo, ese aquello que forja relaciones y porciones de identidad. Cancha de pasto, cancha de tierra o el mismo cemento apoyado en la cuneta de la calle; los espacios del recreo, la conversación y la pelea; de cuero, plástico o papel, incluso un envase de jugo. El fútbol se constituye en movimiento, al igual que el día y como nos componemos socialmente, porque por más que hayan normas que aquieten, el sentido humano es ser inquieto, porque aunque haya barro, con fuerza la pelota igual se mueve.

Nos buscamos, en el fútbol nos agregamos; primitiva red social, de origen adquirido, pero como se sabe, todo lo adquirido con el tiempo se vuelve innato. Es el juego, su competencia, el dialogo del barrio, no importa qué barrio, aunque hay algunos más bravos, que por más obstáculos que aparezcan, siguen atentos, llenos de vida, coreando la canción del equipo; esos equipos que laten, que representan una cultura, que se sostienen por la gente, la hinchada, la raíz de todo.

Hoy vemos con alarma como instituciones como Wanderers y Cobreloa, dos gigantes de provincia, bordean el abismo de la quiebra, haciendo añicos la receta mágica de las sociedades anónimas que se vendió a modo de traje limpio y lleno de futuro. Directivos que se implican por migajas de reconocimiento social, búsqueda de poder y absurda vanidad; otros, simplemente cumpliendo el sueño de niño rico, comprándose el juguete. De vinculo poco queda, más allá de la camiseta, que traspasa emociones independiente de quien corte la decisión; y el sudor del jugador, que se lleva la ovación, y por supuesto la puteada, porque esto no es tomar el té.

Nunca se pensó en un modelo mixto como el Alemán, porque en Chile parece que quien puede arreglar los problemas es la ley, nada más que la ley, y ya sabemos para quien trabaja esa fuente. La plata y sólo ella podía generar la supuesta solución; paralelamente el gobierno les construía estadios. A varios años de la norma, la idea de un viejo dirigente microbusero es lo que mantiene a flote al conjunto de pijes. Sin el CDF no hay nada más; creatividad cero, planificación penca y nula empatía social; el hincha que pague la entrada y ya está, cual cine. ¿Cómo generar un crecimiento bajo ese desprecio? Pero hay quienes no renuncian, pese a todo.

El 28 de diciembre de 2013, en el estadio ‘El morro’ de Talcahuano, Arturo Fernández Vial jugaría su último partido. Qué contrasentido, puesto que ese mismo día, en esa cancha, se consagraban campeones de tercera división al vencer por dos tantos a uno a Deportes Quilicura. El triunfo le daba al equipo de la octava región el ascenso a la recién creada ‘Segunda división profesional’ y marcaba su regreso al ‘profesionalismo’ tras 5 años. Sin embargo, y aunque parezca increíble, el elenco aurinegro que ganó su derecho en cancha, no sólo no ascendería, sino que tampoco volvería a jugar. ¿Cómo fue eso posible? Dirigentes, putos dirigentes, que encomendados por gracia divina del ego, creyeron ver en ellos la solución y el negocio. Y mientras un equipo, de raigambre corporativa, jugaba, el otro, espoleado por los nuevos tiempos, se creaba al amparo de las S.A, y bajo la letrina de un surrealismo nacional, habían dos Fernández Vial; sin pudor. En tanto, la ANFP sin consignar cuestión alguna.

El bodrio hecho, el equipo S.A clavó la deuda y el equipo amateur de tercera, preso de la injusticia del sistema. Desafiliados por deudas de más de 250 millones de pesos, el equipo S.A no dio el ancho y la obvia fusión con la vieja corporación fue un paso necesario. No obstante, la deuda sigue ahí. La indignación de la populosa hinchada vialina no se hizo esperar y la campaña se puso en marcha: ‘No mataran al Vial’ era la leyenda, y de a poco diferentes medios trataron la noticia, siempre por supuesto bajo el reducido que brinda el centralismo. Incluso en marzo pasado, en pleno Brasil – Chile jugado en Londres, un hincha entró a la cancha y mostró al mundo el flagelo. Qué importaba transgredir, al contrario, era tiempo de ser valiente y no un idiota políticamente correcto. Exponer el tema, blanquear el ridículo.

La situación tampoco ha mejorado tanto, esperando el momento en que las partes se sienten a conversar: la ANFP exige el pago, el Vial quiere repactar y que se le condone otro poco. Esa será otra batalla, pero el origen del Vial, el de su nombre, es ese. A comienzos del siglo XX, el viejo almirante debía terminar con una huelga obrera de proporciones en Valparaíso, la orden, ‘hacerlo de cualquier modo’; el modo que usó, finalmente, fue el dialogo y el acuerdo. En honor a esa lucidez, el club que hasta ahí se llamaba, International FC, pasó a tener el nombre actual. Un reconocimiento a distancia (500 km), un reconocimiento idealizado, un reconocimiento de identidad.

Hoy 30 de enero de 2016, Fernández Vial vuelve a jugar, su rival es el modesto Quillón. Todo como parte de la pretemporada antes de que comience el campeonato de tercera división. El PF ya dijo que su base es el trabajo realizado en el Atlético Madrid, el técnico Toledo siente que van por buen camino y el nombre de Pascual Di Gregorio, ex trasandino, es el que la hinchada nombra como promisorio crack. Al fin vuelve el reencuentro de los colores con el juego, el fenómeno más lindo. Claro que los colores nunca se apagaron, aún en el silencio de la cancha, porque es algo mucho más profundo incluso que eso.
El hincha del Vial le dio vida a su equipo, no le dejó morir y no lo dejará morir. Así es el hincha, ese es el compromiso. Denostado y vulgarizado a veces, pero ahí vive y la soporta. A ponerse de pie y cantar, recordar y abrochar a través de la pelota lo que somos, ese es el fútbol que nunca va a morir, pese a las quiebras y dirigentes de mierda. Y aunque ya nada quede, con cuatro piedras hacemos los arcos, con un poco de papel la pelota y siempre habrá más de uno mirando, y en esa observación, el vuelo de la fantasía y la proyección intensa de una pasión.

Muchachos del Vial, hoy día por dos lucas al estadio municipal de Quillón, disfrútenlo, se lo ganaron. Muchachos del fútbol, esto es nuestro, aunque no tengamos plata para las acciones. ‪#‎BB‬

Acerca de Roberto Meléndez 414 Articles
Creador de Barrio Bravo. 30 años. Viviendo en la playa y escribiendo. Delantero con poco compromiso defensivo. Galán de rachas... esperando que llegue la racha. Convencido de la validez y fuerza de esta idea. Agradecido de todos quienes le dan el aguante a este espacio. Salud.
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