El último punto en Quito

“¡¡Rambo!! ¡¡Rambo!!”, llama Nelson Acosta a Marcelo Ramírez. El portero de Colo Colo tiene la gran oportunidad de jugar ante la ausencia del arquero titular, Nelson Tapia. El Rambo está preparado: viene con el pelo alisado, un par de visos imperceptibles y el manual uruguayo bajo el brazo. “Marcelo, sin apuro, eh; sin apuro”, repasa don Nelson la estrategia. El Rambo se ríe y consiente con la cabeza. Ya está todo listo, es el momento de la arenga. Pero antes un sanguchito para don Nelson, que tiene un poquito de hambre. Con un poco de mayo alrededor de la boca, da la última charla: “Muchachos, tenemos a todo un país detrás de nosotros. A nuestra gente le falta alegría, y si ustedes hoy consiguen algo…¡¡Muchachos, la vida les cambia!!… ¡¡Ce ache iii…!!”. Para un plantel acostumbrado a los carismáticos discursos presidenciales de Eduardo Frei, lo de don Nelson llegó al alma.

La instrucción es clara: hay que hacer un “partido inteligente”. Chile está en el penúltimo lugar de la tabla de posiciones camino a Francia ’98 y ya prácticamente no queda margen. Tras el encuentro en Quito solo restarán 6 jornadas para el final de las eliminatorias sudamericanas. Ecuador es un rival directo, que se ha hecho fuerte en la altura de su capital, y la Roja debe necesariamente puntuar si quiere tener opciones de llegar con vida hasta el final. Las fichas están puestas en lo que la selección pueda hacer de local, pero visto los números, en esta visita hay que rescatar algo. Chile llega con bajas sensibles, principalmente la del capitán Iván Zamorano, que en el último juego anotó 5 de los 6 goles con los que se goleó a Venezuela en Santiago. Aunque como contrapartida es el regreso de Marcelo Salas, quien estuvo parado por algunos meses tras una lesión en River Plate. El delantero de 22 años absorbe la presión de la instancia con rebeldía: “El punto no es malo, pero podemos ganar”, señaló con la prepo’ que ha ganado jugando en Buenos Aires. Sus compañeros son más medidos, bajan la mirada al declarar y solo sonríen cuando un reportero llamado Patricio Oñate deja que le peguen para tener algunos puntos de rating en canal 13. Don Nelson, con olfato y maña, ya tiene todo calculado: con el punto más todo lo que se juegue de local, Francia será destino. “Queremos ganar…”, declaró sin demasiada convicción en el aeropuerto el calvo estratega.

La línea de 4 completa en el área, los tres volantes centrales un par de metros más adelante, el Coto Sierra correteando a un lateral y Marcelo Salas junto a Pedro ‘Heidi’ González perdidos en la soledad del ataque. Van tres minutos del primer tiempo y el Rambo Ramírez está en el suelo con el balón, haciendo tiempo. El sempiterno comentarista Julio Martínez reclama en vivo por televisión “Ya se sabe lo que pasa cuando un equipo sale a buscar el empate. ¡¡Lo hemos hecho toda la vida y nunca nos ha ido bien!!”, expresa de forma coloquial. No necesita argumentar, todos saben eso y reconocen en esas palabras una queja propia. Sin embargo, Nelson Acosta, con un terno impecable, aplaude el tramite del encuentro. La Roja pasa zozobras, juega como equipo chico y está sumamente ahogado en su campo. El Atahualpa de Quito ruge, come piernas y tiene a un vendaval amarillo machacando al ritmo elegante de Aguinaga. Javier Margas a los 20 minutos tiene la cabeza plana de tanto rechazo con la cabeza. Los laterales Cristián Castañeda y Marcelo Miranda no han cruzado la mitad de la cancha. El relator televisivo todavía no nombra a los delanteros nacionales.

Clarence Acuña recupera el balón en el medio; toca para Sierra, este le devuelve la pared y larga la patriada; parece perder el esférico pero lo logra pellizcar para Salas; el Matador controla, mira para adelante y quedan 35 metros; Marcelo Miranda entiende que es el momento de pasar, va emprender la carrera…pero desde la banca llega un fino grito de don Nelson “¡¡Pa’ onde vai hueón!!”; Miranda, disciplinado, se frena con culpa; Salas avanza hasta que le cometen falta. “¡Eso es!”, aplaude el técnico de Chile. Acosta quiere acabar el primer tiempo sin goles, pretende usar la desesperación del local a su favor, además, los suyos tienen piernas para el segundo lapso.

Faltan tres minutos para el final de la primera parte; Ecuador ha insistido pero no ha logrado ser profundo por más atrás que juegue la visita. El Rambo está siendo un espectáculo aparte: vuela para la foto aunque no vaya al arco la pelota, y quema segundos canchero, con cara de santo, tocándose la melena. Pero ahí viene Ecuador una vez más. La defensa chilena está atornillada en el fondo y viene un balonazo alto al área, nadie atina. Cabezazo a un lado, cabezazo al otro, dos cabezazos en el área: gol. Estalla el Atahualpa. Grazziani y el primero. Se derrumba la estrategia. Don Julio Martínez está enfurecido: se saca el micrófono y putea en el estudio “Por la miechica, siempe la misma historia”.

En el entretiempo don Nelson toma cartas en el asunto: “¡Estamos bien! ¡Estamos bien! ¡¡Antes de los 10 minutos lo empatamos!!”. Marcelo Salas habla con el Coto Sierra: “Coto, una que me llegue y va adentro”, “Marcelo, es que no tenemos la pelota”. Acosta advierte el dialogo y busca al responsable: “Miranda, pasa alguna vez pos hueón”, le dice en modo serio, mientras se arregla la corbata. Miranda, enfurecido, le hará caso. Don Nelson entiende que es el momento de dar velocidad en el ataque y tiene lista la carta: el puntero Claudio Núñez.

Van 4 minutos del complementario y Acosta se “juega”: sale el Heidi y entra el diablo Núñez, ex wanderers y que actualmente la rompe en México. Sale un delantero y entra otro, nada muy osado pero en el mismo instante del cambio, Marcelo Miranda avanza con el balón -Acosta se muerde la lengua- y la toca con el Coto, este con panorama ubica a Núñez que está fresquito, este engancha al defensa, driblea y manda un centro medido al segundo palo; ahí viene el Matador, que no ha tenido un solo remate al arco, persigue la redonda con rabia, desesperado, necesitando calmar la ansiedad con la que juega un goleador lejos del área. Ahora ingresa a ella, salta perfecto, con el hombro sacándose al defensa que queda abajo, le da firme, con los ojos abiertos al otro poste: GOLAZO. Chile lo empata a los 50 minutos de juego, en la primera -y única- de Salas, que lo celebra con todo en el banderín del corner. Núñez pagó de entrada, don Nelson se autoelogia “El que sabe, sabe”, piensa imaginándose, una vez más, robando cámara en el programa ‘Viva el Lunes’.

Faltan 10 minutos para el final y Acosta desde el banco está desesperado, al igual como todo Chile, porque el punto es vital. “¡¡Muchachos, juguemos al fubol!!”, exclama a la cancha, mientras con la mano izquierda indica para atrás. Un genio.

El Rambo sacó una extraordinaria y se queda en el suelo harto rato. Julio Martínez desaprueba la actitud del portero pero remarca que el punto es fantástico. Ríe nervioso. Falta menos. Poco. Casi nada. El encuentro acaba. El empate se celebra, Francia está más cerca, el resto es resto. #BB

Acerca de Roberto Meléndez 414 Articles
Creador de Barrio Bravo. 30 años. Viviendo en la playa y escribiendo. Delantero con poco compromiso defensivo. Galán de rachas... esperando que llegue la racha. Convencido de la validez y fuerza de esta idea. Agradecido de todos quienes le dan el aguante a este espacio. Salud.
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