El primer punto del Benevento

Van 94 minutos de juego y el modesto Benevento busca con generosa vergüenza deportiva el empate frente al Milán que estrena técnico, el carismático Gennaro Gattuso, y que lo vence a domicilio por dos tantos a uno. Pese a que la derrota está a pocos segundos, las galerías se mantienen llenas y expectantes. Conmueve el escenario, ya que en catorce fechas, el recién ascendido equipo de la región de la Campania no solo está en el fondo de la tabla, sino que además no ha logrado sumar ni siquiera un punto en todo el campeonato. Es el peor arranque de cualquier club italiano en la historia del Calcio. Y resta solo el próximo despeje para consumar la decimoquinta derrota consecutiva. Así y todo, la cancha sigue llena.
El balón está quieto, a unos veinte metros del punto penal, por el sector izquierdo. Será con seguridad la última jugada del encuentro. Todo el Milán defiende el triunfo.

El arquero del local, el joven Alberto Brignoli, deja su puesto y cruza a toda velocidad el campo de juego. Se escucha una ovación, probablemente la primera que ha recibido desde que aterrizó esta temporada en el club. El público reconoce en el acto de su guardameta la desesperación por cambiar la suerte del equipo, esa que con las manos, dado el calibre de la diferencia, no ha podido conseguir y que es tortura cada vez que prende la tele el domingo en la noche y muestran los goles del torneo. No necesita verlos, pues sabe como termina la imagen: con su rostro abatido mirando la malla que cuida. Y esa maldita sensación de salir a la calle y preferir ser un fantasma. Pero por ahora sigue en el estadio y queda una oportunidad más de cambiar el chanfle de la pelota.

Brignoli se inserta en el área rival, abre bien los ojos y no piensa en nada, solo se da cuenta que el balón viaja en dirección a él. “Conchesumadre, conchesumadre”, piensa, entendiendo que todo es real. El chanfle de la pelota va hacia él. Instintivamente salta, poseído por los goles que gritó de Vieri, y conecta sólido el cabezazo: el balón acelera su curso y cruzada se cuela al lado del poste derecho. Es gol. Es el empate. Y el primer punto en la historia de la Seria A para el Benevento. Las tribunas enloquecen: la fidelidad que cuando paga, paga sin olvido. Tuvieron que pasar quince partidos y 88 años. Sin embargo, al destino le gusta escribir guiones y quiso que fuera de una manera inolvidable: con un gol de último minuto, hecho por el arquero, a estadio lleno. Y más allá de que el punto, probablemente, a la larga no sirva de nada, sacó chapa de imborrable. Valió la pena la espera. Brignoli ya tiene la tele encendida…#BB

Acerca de Roberto Meléndez 413 Articles
Creador de Barrio Bravo. 30 años. Viviendo en la playa y escribiendo. Delantero con poco compromiso defensivo. Galán de rachas... esperando que llegue la racha. Convencido de la validez y fuerza de esta idea. Agradecido de todos quienes le dan el aguante a este espacio. Salud.
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