El piso para enanos

Terminábamos octavo básico y con ello, se acababa una asignatura que hizo de todos mis lunes un ahogo: técnico manual.
Quedaba eso si, un pendiente: el trabajo final. Para ‘chance’ -el profesor- era el momento de exponer todo lo aprendido en los últimos 4 años; lo que en mi caso era absolutamente nada. No hace mucho había sido la presentación del circuito eléctrico y como era obvio, al único pelotudo que no le prendió la ampolleta fue a mí. Eran de esos rojos sabidos, bien ganados, orgullosamente personales. Los proyectos de mis compañeros, en algunos casos, estaban realmente geniales: pesudo autopistas, circuitos bien elaborados, bonitas maquetas o trabajos artesanales de fierro y madera con explicita ayuda paternal.

Me hice rebotando pelotas de tenis en la pared, persiguiendo a mis pensamientos, la mayoría sueños y el resto nunca se atajó en mi voluntad. Y claro, reglas y cables no es algo que un niño de 13 años sueñe demasiado. Sin embargo, algo debía presentar.
Tras meditarlo 10 minutos, decidí que lo mejor sería hacer un piso. Sí, un piso para sentarse. Tampoco me iba a estresar y no había ningún cuello bonito a la que quisiese sorprender.

Cuando le mencioné a ‘chance’ lo que pensaba hacer, me preguntó: ‘¿no le parece demasiado sencillo?’. Le respondí que ‘no’ y le hice ver el libro de notas: “Que una tele funcione para mi es magia, profesor”, agregué para que no se pusiera chúcaro y aflojara. Su rostro no estaba del todo convencido, pero una cosa es que no sepa nada de manualidades, otra es que sí sé qué decir y cómo hacer reír. Le tiré un par de tallas y le pedí que no censurara la existencia de tamaña obra de arte. Humanista pobre, pero humanista weno; de cuna y lo que botó la ola.

Me dio la ‘chance’, como lo llamábamos y fui a ponerle ganas, algo que en esa sala nunca había estado presente. Es que como sabía que sería lo último, al menos le puse algo de respiración y ojos. Mis manos, seguían tan torpes como siempre, pero le metí un walkman de pilas mascadas y así las cosas fueron mejores: en esos tiempos, The Doors todo el rato. Terminé el formato con el respectivo diseño y en la tarde fui a comprar los materiales. Una vez comprados, naturalmente, ahí quedaron hasta el domingo en la noche. Había pateado con las más diversas excusas y artimañas el comienzo del trabajo. Es que siempre está el fútbol, también por esos años, Dragon Ball Z y además era un mini ludópata porque me había enviciado apostando a los caballos de carrera. Ya ven, era un hombre ocupado. Mi vieja, que sabía todo, me tiró los materiales por la cabeza y regañándome, dijo: ‘O lo haces o te saco de las clases de tenis’. Y era el año del chino Ríos número 1 del mundo, no me jodan.

Había un detalle, cuando fui a comprar los materiales, llevé poca plata, como acostumbra a tener una persona de 13 en su primera billetera, así que demasiada madera no tenía. Si algo viene mal, prefiero no hacerlo, esa es mi política, pero en este caso me tenían bajo el paredón, así que apechugué con lo que había.
Al día siguiente, ahí estaban autopistas, radios, circuitos de iluminación, maquetas de plazas, muebles de madera y fierro. También mi piso a última hora terminado. En un principio sentí un poco de ‘plancha’, pero sólo al principio, después me cagué de la risa y esperé el turno de mi presentación.

Me llamó ‘chance’ y en sus ojos no había nada; puntos suspensivos delante de mi obra y tras unos segundos dubitativos, me preguntó si no sentía vergüenza; le dije que sí, pero que tampoco tanto. ‘Pero esto no tiene aplicabilidad’ señaló un tanto disgustado. ‘Me quedó para enanos’ confesé resignado. ‘Pero es verde’, apunté, a ver si su fanatismo por el Wanderers me ayudaba en algo.

Me puso un 4 y dijo que era el peor alumno que tuvo en su vida; yo le creo, pero el piso sigue vigente, aún cuando ya pasaron 17 años de eso; tan mal no quedó, sólo quedó un poco chico. De hecho, está en mi casa ahora y apoya el calefactor eléctrico. ” #BB

Acerca de Roberto Meléndez 414 Articles
Creador de Barrio Bravo. 30 años. Viviendo en la playa y escribiendo. Delantero con poco compromiso defensivo. Galán de rachas... esperando que llegue la racha. Convencido de la validez y fuerza de esta idea. Agradecido de todos quienes le dan el aguante a este espacio. Salud.
Contacto: Twitter

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*