El Pibe Martínez

El “Pibe” Martinez
“Para Andrea”

Los jugadores de las portadas se han llevado tantas recompensas. Por ello llega a ser infame que las portadas, sobre todo las portadas de gloria, olviden tan desfachatadamente la idea de equipo. Y nos quedamos con un nombre, siempre nos quedamos con un nombre, un nombre y un apellido. Por ello decidí hacer con la arqueología–la genealogía visual–un trabajo que desmenuzara las portadas, entender porque una portada llegaba a ser portada.

He partido con esta foto, esta portada, la que finalmente me había llegado scanneada de tanto insistir. Es del diario “Los Andes” de Mendoza, el corresponsal había hecho su trabajo. Si la ven bien, verán dos jugadores disputando el balón con la cabeza, pero atrás de esos dos jugadores, por favor presten atención, hay uno que está aguardando. Algo va a pasar con él. Él es Eusebio Alberto Martínez, el “pibe” (oriundo de Mendoza, de familia española inmigrante en los treintas.) Esa portada no era para él.

Él llegó a Racing. Los rumores de su habilidad, su velocidad, y su freno lo llevaron a la Academia, cuando Santiago de Chile estaba mucho más cerca, incluso cuando viajar a Mendoza de Santiago a visitar a su novia se presentaba como lo más sensato. Pero la academia tenía eso. Siete campeonatos seguidos a principios del siglo XX. Ya se intuía que iba a ser cuna de la gloria en los 50. Entonces hacer ese fastidioso pros-and-cons de los siúticos no tenía propósito.

Antes de la foto, el arquero de Racing, patea hacia el costado izquierdo de la cancha porque lo ve solo a Scarcella. Estratégicamente, aunque tenía menos rapidez que el chileno Almeyda, el arquero ve que Scarcella puede entrar en paralelo porque la defensa está concentrada en García–se habían agrupado en torno a García porque era vivito. Scarcella coloniza la orilla, hace una pared en la entrada del área con Ezra Sued, y de primera saca el centro que es cuando el fotógrafo ve a al paragua Delfín Benítez saltar a disputar el balón. Atrás, por cierto, el pibe.

¿Qué pasó después de la foto del cabezazo? El pibe logra fijar sus ojos en la pelota que viaja rápida y desviada hacia él. El pibe se acomoda, le llega a su muslo izquierdo, la pelota quieta baja vertical y cristalinamente. Es área chica, el pibe no tiene, como tantos, vértigo de área, y ya mansa y la pisa, y con la suela la desplaza hacia su pie derecho. Al arquero le queda un respiro más todavía, y cuando todos esperan cruzado, él apuesta al primer palo.

La celebración es recordada como la primera vez que alguien se pegaba al pecho con el puño derecho. Era dos a cero en un segundo tiempo ya entrado en edad. Pero lo que tampoco había captado la portada, fue el carrerón del pibe. Es que eso tenía ese jugadorazo. Cuando el arquero patea hacia la izquierda y vio que Scarcella podía entrar en paralelo, él intuía que había que seguir la jugada. Correr por la derecha solo parecía un despropósito, porque además se sabía que Scarcella no hacía cambios de juegos. Su movimiento predilecto era ser siempre uno más en el área rival. Lo demás era como tantas veces, esperar. Es decir, multiplicar las posibilidades porque todos sabemos que cuando se maximiza una siempre cae.

Después de Racing el pibe volvió a Mendoza tuvo tres hijas, dos nietos y cuatro nietas. Su nieta mayor me envió la portada.

Texto escrito por:
Nacho Nazif

Acerca de Roberto Meléndez 361 Articles
Creador de Barrio Bravo. 30 años. Viviendo en la playa y escribiendo. Delantero con poco compromiso defensivo. Galán de rachas... esperando que llegue la racha. Convencido de la validez y fuerza de esta idea. Agradecido de todos quienes le dan el aguante a este espacio. Salud.
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