El nuevo vuelo de Bravo

Claudio Bravo ya no está para dudas, con 33 años, vive el momento ideal en la carrera de un portero. El trabajo de un guardametas consiste en transmitir serenidad a su equipo, jugar un partido sin distracciones y ser resuelto en los momentos delicados. Esas son características indispensables que se agregan a la propia habilidad; características que se pulen con la experiencia, el rodaje en cancha, las críticas y los halagos. La templanza de un arquero es una condición especial en la personalidad de cualquiera con aspiraciones serias a dejar huella. Por el mundo existen muchos grandes tapadores, de esos elásticos y con reflejos ridículos, sin embargo, ese es un talento que se perfila irregular cuando la presión todavía no es un fenómeno plenamente adquirido. El error de un portero es fatal, como en ninguna otra posición del campo, por lo mismo el camino recorrido curte, endurece y sofistica.

El capitán de la selección chilena tiene a sus espaldas una buena carretera. Bravo ha pasado por momentos bajos, intermedios, altos y muy altos. Y en ocasiones también ha sido fenomenal. Quizás no tenga a su haber la prensa internacional que mira el pasaporte de origen para sellar la calidad, pero laboriosamente ha encontrado su lugar y ya son pocos, quizás los ignorantes de siempre, quienes lo discuten. Eso no impide criticarle, eso sería absurdo, más si la pretensión es que nuestros futbolistas sean efectivamente de primer nivel, pero Claudio Bravo ha logrado insertarse en la elite a través de todo, no sólo con grandes actuaciones, también con grandes cagadas. Y como es normal, las cagadas siempre se recuerdan con mayor velocidad. No obstante eso, 10 temporadas en Europa, jugar dos mundiales y levantar dos Copa América no es un una simple casualidad. Claudio Bravo siempre demostró aptitudes, pero no se quedó sólo en ello y trabajó para ser un jugador consistente; no perfecto, eso es imposible, pero sumamente confiable. Así se adueñó del puesto en Chile y así llegó a Barcelona. Y hoy, cuando se hace una lista corta de 5 porteros en el mundo, es bastante osado dejarlo fuera. A menos que quien haga la lista sea Liberman y ponga a Chiquito Romero.

El mundo del fútbol no se juega sólo en el presente, también en las expectativas. En realidad la vida en general se desenvuelve de ese modo; antes de saber su nombre ya queremos el WhatsApp, y así. Aunque en la pelota no se trata de sanas ilusiones, es más bien la especulación de los negocios. Ter Stegen, joven portero alemán de grandes condiciones y excesivamente bravucón, exige jugar. Ter Stegen da marketing y futuro, la ecuación es irresistible, más en este tipo de equipos. Bravo, por su parte, ya está consolidado y no es tiempo para ser banca de nadie. Tampoco de seguir mirando la Champions sentado, el torneo más importante de clubes en el mundo. Si Luis Enrique, que fue quien llevó a Bravo, ya no tuvo cojones para mirar de frente a la directiva (que llevó a Stegen), entonces era tiempo de otro aire. Y el aire es de primer nivel.
Claudio Bravo, según aparece hoy en todos lados, jugará en la Premier League, un torneo apasionante; en el Manchester City, un equipo que cada día crece más; y con Guardiola como técnico, un tipo que ya es referencia cultural en el universo del balón y con quien sin dudas seguirá aprendiendo, porque no está dispuesto a sentir que llegó a un techo. Bravo se mostró adulto, no dejó que lo pasaran a llevar y se va un equipo de enorme potencial, a ser titular y a que nadie dude de su vuelo. Se lo ha ganado. Suerte en la Champions. ‪#‎BB‬

Acerca de Roberto Meléndez 414 Articles
Creador de Barrio Bravo. 30 años. Viviendo en la playa y escribiendo. Delantero con poco compromiso defensivo. Galán de rachas... esperando que llegue la racha. Convencido de la validez y fuerza de esta idea. Agradecido de todos quienes le dan el aguante a este espacio. Salud.
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