El mensaje de Chile

Arturo Vidal había dicho previo a el partido de esta tarde: “Si vencemos a Alemania, mandaremos un mensaje muy fuerte a las demás selecciones”. Chile no ganó, pero el mensaje lo mandaron igual: entre más serio es el partido, y entre más linaje tenga el rival, la Roja mejorará. Así son los listones de un cuadro maduro y con chapa.

La sensación que queda es agridulce; el repertorio en cancha ha sido positivo, pero el empate no engalana el nuevo estatus de este equipo. Lo que antes hubiese sido celebración de programa matinal y bocinazos callejeros, ya no va. Chile está en el mundo y compite por dominar. Sea o no sea, esa es la convicción.

En el trasfondo, la idea permanece brillante, más allá de matices y falencias; en lo inmediato y la medida mínima, un punto no son tres y este Alemania tampoco es el cuadro titular. Se sabe del trabajo teutón y la calidad de los jugadores que hoy estaban en la cancha, todos al más alto nivel europeo, pero también que varios de ellos hoy siguen siendo banca de otros que no están en este torneo. Por eso Chile aparecía, quizás por primera vez en la historia frente a un combinado germano, como favorito en Kazan. Y así jugaron los nuestros, con semblante de equipo grande. Ese perfil es delicioso.

Los primeros 30 minutos fueron de presión alocada, con movimientos tácticos interesantes y la posibilidad de estirar a dos la diferencia en varias llegadas y aproximaciones hilvanadas. Cuando la Roja agarra ritmo, la pelota como que flota a ras de piso, y los rivales se ahogan, porque llega uno, otro y otro, y estos desgraciados además juegan a un toque con barrio. Llenan el pecho. Y claro, el entusiasmo es sincero y no aflojan por más que el resultado ya esté a favor uno a cero. Bastó una vez que el once se partiera para que la eficiencia alemana sacara partido y consiguiera el empate al final del primer tiempo. Un balde de hielos sin piscola. El “qué paja” fue inmediato y colectivo. Y así terminó el encuentro, en empate a uno. Pero el contenido es más que el simple resultado.

Alexis llegó a 38 goles, marcando historia con un puntete de zurda frente a Ter Stegen. Con los ojos del planeta encima, porque estos partidos se ven en todos lados. Medel salió lesionado pero caminando: el Pitbull está claro que vuelve y enseña el hambre nacional. Los laterales pasan como brasileños y el mediocampo dio batalla. Un detalle para Aránguiz que ahora duró 89 y así como la Roja, es termómetro de alza. Hernández, un discutido, no enamora pero mejora. Carepato ya es institución y Vidal es un fenómeno. Pizzi, por su lado, está tranquilo y se muestra confiado. El hincha, resquemores más o menos, también. ¿Equipo perfecto? Obvio que no, pero da gusto el desenfado de esta Selección, y tener a Alemania metida en su campo cuidando el empate. Queríamos ganar, ese es el discurso, pero lo importante es que la base es cierta y la Copa no se jugaba hoy. Y en esa definición, aunque suene prepotente, Chile va a estar. Y eso no es discurso, es convicción. Ese es el mensaje. #BB

Acerca de Roberto Meléndez 365 Articles
Creador de Barrio Bravo. 30 años. Viviendo en la playa y escribiendo. Delantero con poco compromiso defensivo. Galán de rachas... esperando que llegue la racha. Convencido de la validez y fuerza de esta idea. Agradecido de todos quienes le dan el aguante a este espacio. Salud.
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