El ejemplo de Alexis

Nunca he comulgado con la relamida frase “ejemplo para los niños” que se les asigna a los futbolistas a modo imperativo por mucha gente y distintos medios. Esa fatigosa necesidad de pureza tiesa el discurso y la conducta libre. En definitiva el trayecto de una existencia cobra gracia, y si se quiere virtud, en la capacidad de autodeterminación, de sonrisa sincera, de deseo voluntario. Prefiero a un villano de palabras claras que a un héroe superficial buscando un jugoso contrato con algún banco garrapatero. Por supuesto un deportista tiene sus responsabilidades, pero la principal es consigo mismo, y luego con el club y los hinchas a los que representa. El fútbol es una manifestación social, de hombres y mujeres comunes; algunos blancos, otros grises, indudablemente varios oscuros, y no una simple habitación cristalina de celestitos acostándose antes de las nueve.

Ahora bien, existen actitudes e historias que sí son dignas de destacar y subrayar. Y no se trata simplemente del liviano ejercicio de arrimarse al tipo exitoso que le ganó a las dificultades de la vida, eso es sencillo; se trata de reconocer el esfuerzo y el camino implicado, independiente de la magnitud que se alcanza.

Alexis Sánchez tejió su destino junto a una pelota de fútbol. Nada muy diferente a la mayoría de cabros chicos de este país, que entre la escuela y la once patean los minutos en la calle, seducidos por el instante entre el juego y los sueños. Para su fortuna, naturalmente era uno de esos pichangueros que intuía el bote con la piedra y escondía el balón debajo de la tierra. Perseveró ese talento y hoy su nombre es reconocido internacionalmente. Pero no todo fue tan lineal: debió adaptarse y aprender distintas formas de jugar, superando los nervios que lo eclipsaban de cara al arco y comprendiendo la importancia del pase y el desarrollo colectivo. Claro, fue el oficio que escogió y lo natural para cualquiera que tenga aspiraciones -él las tenía y las tiene- es intentar mejorar. Hoy no quedan dudas que es uno de los mejores delanteros de la Premier League y el líder natural de su equipo, el Arsenal de Londres. Sí, como futbolista ha cumplido, pese a que aún no toca techo y él sigue trabajando para ser todavía más determinante.

De cierta forma, Alexis podría sentirse tranquilo, pues en la vía de sus metas jamás se ha boicoteado, lo que expresa la honestidad de sus intenciones. No obstante, lo suyo ha ido a más y cubre otras zonas sumamente elogiables. Un jugador cuando las piernas se cansan deja su todo y queda huérfano frente al futuro. Por eso la persecución de desafíos paralelos es un alimento saludable. Alexis lo entendió así y no se quedó simplemente en un jugador de pelota -lo que en caso contrario tampoco sería algo condenable-, sino que también ha buscando otros métodos de perfeccionamiento y otras manifestaciones de seguridad. Así lo hemos visto yendo a museos, tocando el piano, leyendo libros, mejorando su dicción. Todo irrelevante en la cancha, quizás, pero importante para lo que viene.

Tras el juego de hoy, en el que fue la figura por masacre del encuentro, anotando dos goles y haciéndolo todo, fue entrevistado, y fuera de pronóstico, pero con harta fe en las clases que se ha mamado con la vieja de los lunes, contestó en inglés. Sí, no fue un Shakespearre ni un rubio del Grange, porque a esto llegó tarde y nunca lo pensó si quiera cuando jugaba al ring ring raja en Tocopilla. Pero no arrugó, no se sonrojó y se le entendió perfectamente. En un primer momento me sorprendió, luego me generó una extraña sensación de orgullo. Sí, ese puede ser un relamido ejemplo. Un crack adentro, y también afuera de la cancha. #BB

Acerca de Roberto Meléndez 414 Articles
Creador de Barrio Bravo. 30 años. Viviendo en la playa y escribiendo. Delantero con poco compromiso defensivo. Galán de rachas... esperando que llegue la racha. Convencido de la validez y fuerza de esta idea. Agradecido de todos quienes le dan el aguante a este espacio. Salud.
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