El amor de Dudamel

Rafael Dudamel debe amar como pocos al fútbol. Lo recuerdo cuando vestía de arquero por la Selección venezolana, era un infaltable, tanto como las continuas derrotas que la Vinotinto recibía; una tras otra, goleada más goleada. Y ahí estaba él, con sus guantes y el semblante dramático de mirar su valla batida, generalmente varias veces por partido. Por esos años jugar contra Venezuela era el comodín de todos, los puntos seguros, pensando básicamente en favorecerse luego de ese encuentro con la diferencia de gol. Dudamel, la última víctima, la presa recurrente, un nombre reconocible, e irónicamente emblemático y comentado. Aquello por supuesto era injusto, pues si bien su equipo nacional iba a la comparsa del resto, la carrera personal del guardameta era más que buena, siendo un claro referente al ser de los primeros jugadores venezolanos en hacer carrera, con grandes presencias y resultados, en el exterior, principalmente en el fútbol colombiano. Aún así, hablar de Dudamel, por estos lados, y seguramente para muchos en distintos lugares del mundo, era hablar del arquero al que las boletas lo perseguían defendiendo a su país. Con todo, nunca renunció. Las derrotas, a pesar de magullar su presente, endurecieron su fortaleza.

Siempre me he fijado en las llegadas de las delegaciones a los aeropuertos, no sé bien la razón, pero siento que me entrega una primera tincada. Tincada que no dice nada, pero es mi horóscopo mulero. Dudamel llegaba feliz a todos lados. No importaba que en dos días más Romario y Ronaldo sacaran tenedor y cuchillo, este hueón se presentaba feliz. Y al declarar, su sonrisa se acababa para ponerse a hablar en serio. Un tipo raro, pensaba yo. Un futbolista digno, pienso ahora.
Venezuela ya no es el de los años noventa, incluso Dudamel pudo darse algunos gustos antes de terminar su carrera, a comienzos de este siglo, ganando partidos que los celebró como si fueran de mundial; él era parte protagónico del progreso, y merecido lo tenía, ya que nunca aflojó ni renunció a su pertenencia. Esto de las nacionalidades bordea el chauvinismo pero brinda causa, son lazos del día a día. Y por más que un “intelectual” escéptico se ría de esto, es un lenguaje cierto, incluso emotivo. Dudamel, ese arquero apeado y ridiculizado por las lenguas de muchos, se retiró con algunos abrazos después del pitazo final y la expectativa de un nuevo ahora para su querida Vinotinto.

El destino, siempre curioso dictando las pautas de la novela, quiso que Dudamel regresara a su Selección cuando todo parecía volver a lo de antes: Venezuela último en la tabla para Rusia y en caos federativo. Rafael, ya como técnico, se puso los guantes y comenzó a trabajar. En la adulta, con la inercia quebrada, haciendo lo posible, pero como buen arquero, supo visualizar el panorama de la cancha y trabajar para el futuro, ese que tanto abrazó como jugador luego de cada goleada.

Hoy todo Venezuela estaba despierta de madrugada: nada más y nada menos que la Sub 20, dirigida por Rafael Dudamel, disputaba la final de la Copa del Mundo. Sí, la final. Con un juego alegre, rápido y resabios épicos, despertaron en la noche a un fútbol que parecía retroceder y a una nación en conflicto. Insospechado para muchos, pero así es la pelota y de esa manera dibuja sueños inesperados. Yo quería que ganara Venezuela…, ese maldito penal tapado quedó ahogado en mi garganta. Dudamel, abatido y triste, tuvo que declarar frente a las cámaras. Qué curioso, pues nunca estuvo tan alto y nunca lo vi con tanta pena. Pero sensato, dijo lo que todos creemos: para ellos lo mejor está empezando, y en el corazón de su pueblo, tienen a sus nuevos campeones. Dudamel por su parte seguirá trabajando, porque ama al fútbol, sobre todo en la derrota. #BB

Acerca de Roberto Meléndez 391 Articles
Creador de Barrio Bravo. 30 años. Viviendo en la playa y escribiendo. Delantero con poco compromiso defensivo. Galán de rachas... esperando que llegue la racha. Convencido de la validez y fuerza de esta idea. Agradecido de todos quienes le dan el aguante a este espacio. Salud.
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2 comentarios en El amor de Dudamel

  1. Para mi leer sobre fútbol es leer sobre la vida…..vivo este deporte apasionado día a día, lo mejor que me pasó en la vida fué por culpa del Fútbol.

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