De Vidal, Jara, Rojas; ganar y otras cosas

Primero fue Vidal, luego Jara, ahora Rojas. Tres apellidos que han viajado en la boca de todos, tres figuras que unen un modo de proceder que tal vez debería ser observado.
Al bochorno del primero, la acogida, evitando el caos y ensamblando las piezas. A la ‘picardía’ del segundo, una sanción posterior y la ligera sonrisa del deber cumplido. A la desconfianza sobre el último, personalidad para salir a responder y el abrazo fraterno de sus compañeros: Medel, quién otro, a la vanguardia.
Seguramente tras el desastre del Ferrari, se esperaba una sanción, y cómo no, si el jugador de Juventus cometía una falta grave. Sampaoli optó por gambetear la rigidez y reducir el daño. Primó el animo de ganar y también, el lado afectivo, no hay que olvidarse que este deporte lo juegan personas, se generan relaciones, no es una exposición de modelos conceptuales.
Seguramente con Jarita hubo más de un rubor y alguien pensó que lo hecho fue de mal gusto. Para mi no caben dudas, fue de mal gusto, pero en el fútbol la dinámica y el lenguaje se rodean permanentemente en el limite de la adrenalina y la audacia, maniatados bajo el único impulso del resultado. Hay formas, es cierto, pero la diversidad siempre ha sido esencial a la hora de conformar un grupo desafiante, ambicioso y con oportunidades. Jara ha sido castigado, es justo, pero sin reproches, una cancha es una cancha, y se hace por la selección, pero principalmente por tus compañeros, con esos con los que se comparte una idea, un final.
Con Rojas se vive una odiosidad desmedida. La vulnerabilidad de las virtudes y la siempre reduccionista pero generalizada costumbre de caricaturizar han desatado la estúpida idea de alimentar el complejo en la figura del defensa. Así, menoscabando a Rojas se instala la soberbia idea de entendimiento y superioridad. Nadie dice que sea el hijo del viento ni tampoco el primo, o que haya hecho un buen partido contra Perú, pero la insistencia y enfoque exclusivo en una persona, habla ya de una proyección vulgar y que rescata esa vieja idea que sólo se es valiente con el más débil y en grupo. Sin embargo, qué importa, ahí están los compañeros, para mostrar el apoyo y que solo no está. Y también está Rojas, que pese a todo, con el ego dañado, responde, tal vez tímido, pero delante de todos, como se nos enseña de chicos.
Queremos ganar, es tan así, que incluso la burla deja entrever la ansiedad. Es tan así, que nos asustamos cuando nos damos cuenta que no hay perfección y que el talento junto al vicio nunca han renunciado a ser buenos colegas. Es tan así, que como tan comúnmente pasa, no distinguimos que la reflexión individual no tiene sentido si lo que analizamos expone su identidad en 90 minutos de frenético movimiento.
Que Alexis recupere la chispa, es fundamental, pero mucho más importante es que este grupo siga siendo un equipo, de códigos polémicos y fútbol que si no enamora, infarta. Este grupo que vive al limite, pero que se une de manera cómplice, porque quieren ganar y porque son compañeros de un deseo que vive ahogado desde siempre.

Acerca de Roberto Meléndez 414 Articles
Creador de Barrio Bravo. 30 años. Viviendo en la playa y escribiendo. Delantero con poco compromiso defensivo. Galán de rachas... esperando que llegue la racha. Convencido de la validez y fuerza de esta idea. Agradecido de todos quienes le dan el aguante a este espacio. Salud.
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