¿De qué te ríes, Pinilla?

“Jugamos bien”, eso dijo Claudio Bravo al final del partido, lo mismo José Pedro Fuenzalida. Inmediatamente recordé el sentido de negación con el que vivimos actualmente el cambio climático: como si nada pasara, mientras la realidad te tapa de humo.

Mauricio Pinilla, paralelamente, reía sin orgullo mientras salía de la cancha junto a Gonzalo Higuaín. Otros cambiaban la camiseta. La derrota no dolía. No dolió que te bailaran, porque eso fue y el resto es cuento, el resto es definitivamente no entender nada.

La selección llegaba con derrotas y dudas, pero bajo la expectativa de tener a cuestas un grupo de jugadores que se conoce, con batallas y buen juego. El amistoso con México recordó por pasajes el mejor de los funcionamientos, sin embargo, ayer se jugó como contra Jamaica, o como en los tiempos lánguidos de Borghi, o como si se tratase del equipo tímido de antes y que no queríamos volver a ver nunca más. La pelota quemó, la imprecisión mostraba nervios y la distancia sobre la marca era la medida de la falta de intensidad: Chile jugó un segundo tarde, resbalándose y sin orientación.

Reducir esto a que falta resolver en el área es ponerse una venda, decir que se perdió por errores puntuales es faltarle el respeto a la hinchada, establecer que Argentina jugó de contra ( con la intencionalidad que eso lleva y como si eso brindara un matiz positivo de algo) es no conocer con claridad la estructura del juego.

Presionados en el medio, no hubo plan b. El ingreso de Beausejour sólo se explicaba con Messi en cancha para que ayudase a Mena en la faena. No estaba Messi, el juego se cargó por el otro lado e Isla terminó en el naufragio. Eso estuvo claro a los 5 minutos, pero desde el banco ninguna respuesta. Díaz no estaba fino y tampoco la cancha ayudaba, era rápida y de bote alto. Aránguiz no jugaba su mejor partido y Vidal rondaba por cualquier lado. Todo en un sistema alargado, en un campo de juego que se veía inmenso, porque a todas llegábamos tarde. Chile perdía en el corazón de su juego, el mediocampo, y Pizzi esperaba.

“Fue un primer tiempo parejo”, señaló el estratega de “La Roja”. Falso. Salvo por un error en la salida de ellos, el resto fue claro dominio trasandino, y nos pelotearon y pudieron hacernos tres. Chile combinaba hacía atrás, luego un pelotazo. A veces una trenza, pero a la vuelta, el retroceso siempre nos pilló mal ubicados, sin coberturas ni relevos. Y mientras el encuentro reclamaba el ingreso de Silva -sí, de Silva para ayudar en el desahogo desde el medio y taponear el lado derecho- el verso nacional pedía a Pinilla, a Orellana y a Valdivia. Ante eso, qué clase de presión conceptual recibe Pizzi. Y Pizzi mandó a Orellana. Ya sabemos.

“Sabemos lo que es Di María con espacios… y nos vuelve a pasar”, dice Pizzi. ¿Y si ya pasó, por qué pasa de nuevo? Eso resume dramáticamente todo.

Es cierto, la pelota la pierde Aránguiz saliendo, pero como esas hubo varias en el primer tiempo, era parte de lo que ocurría y sólo faltaba que ellos la embocaran. Y una vez pasó, la renuncia de la impotencia, porque adentro, salvo arrebatos, no había una directriz de lo que había qué hacer. Chile era superado y no quedaba claro si los jugadores adentro de la cancha entendían hacía dónde ir, cómo desarrollar el fútbol, qué espacios usar, cuándo y a quién anticipar…el anticipo, la formula invisible, absolutamente inexpresiva.

Parados y mal parados, eso fue Chile ayer. Dolió, pero dolió por la forma, porque no se fue rival, porque parece que retrocedemos.
El viernes hay una nueva oportunidad, pero lo de ayer no puede ser olvidado, esperemos que se haya tocado fondo. Se jugó mal y eso se sabe, porque más allá de cualquier análisis, tiene que ver con las sensaciones: ayer la sensación era de enterrarse en el sillón y que los minutos pasaran rápido, mientras puteabas y Pizzi guardaba silencio…y Pinilla se iba riendo. ‪#‎BB‬

Acerca de Roberto Meléndez 414 Articles
Creador de Barrio Bravo. 30 años. Viviendo en la playa y escribiendo. Delantero con poco compromiso defensivo. Galán de rachas... esperando que llegue la racha. Convencido de la validez y fuerza de esta idea. Agradecido de todos quienes le dan el aguante a este espacio. Salud.
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1 comentario en ¿De qué te ríes, Pinilla?

  1. Viendo el partido comentaba a un compañero de trabajo: “pizzi es un ciego, Isla no está en condiciones de ‘ir y venir’, tiene a DiMaria muy por delante; tampoco tiene un enganche…” recuerdo, mientras señalaba con un círculo el medio campo de ofensiva. No hubo quien girara con la pelota…quien recibiera e hiciera una pausa. No es alegato por el mago: pudo haber sido ravello, carlos espinosa, o incluso alexis. Es más bien un descargo contra Pizzi y vaya a saber como concha llegó a la Roja alguien que no ha dirigido una temporada de punta a cabo.

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