Como equipo copero antiguo

En Colombia estaban preparados para una fiesta, no había dudas, ni en el público, ni en la prensa, ni en los jugadores: frente a Chile los tres puntos quedaban en casa. No se trataba de soberbia, pero las señales comenzaron a sumarse y la confianza hizo subir la temperatura de las expectativas. Casi al mismo nivel de Barranquilla. Las buenas actuaciones de sus futbolistas internacionales, el increíble momento continental del Atlético Nacional de Medellín, el retorno de Falcao. Además al frente se observaba a un rival que no llegaba en su mayor momento de confianza, con dos derrotas en sus ultimas salidas a Asunción y Quito, sumado a las sensibles bajas de Gary Medel -el pilar de la defensa- y de Alexis Sánchez -el de ayer era el típico partido de gambeta solitaria al que Alexis saca partido-. Sí, la suma eran 20 puntos, 4 más que Chile y Rusia a una cuadra. Pero el fútbol no es simplemente una suma de ideas, ni tampoco se sostiene únicamente en el entusiasmo. Y su oponente jugó con cara de perro, serio, empapado, sin ánimo de baile.

La Roja ayer fue una escuadra concentrada, el primer paso para ser un equipo, y un aspecto determinante para ser uno competitivo. Durante los últimos años la selección nacional ha reclamado para sí una identidad protagonista que hace migas con la hinchada. El cambio «cultural» que ha significado ver a un 11 orgulloso de ir al frente y situarse en perfil dominante es un aliento de valentía que durante años vivió escondido. Inevitablemente se volvió una ideología. Sin embargo esa ortodoxia no siempre comulga con el contexto, y encontrar variantes que otorguen flexibilidad a la propuesta no es una renuncia, es madurez. La cancha ayer no estaba para salir con facha del último galán del barrio, aunque mientras las piernas le ganaron al calor, Chile fue al frente y mostró que en un planeta amable el gol por la derecha caía. El infierno hizo lo suyo, cansó a los nuestros tras la primera media hora y el descanso fue esperar la propuesta de Colombia; la que no existía.

Si bien es cierto que Claudio Bravo tuvo dos atajadas de revista (la segunda, cuando acababa el primer tiempo, a Borja yendo abajo, fue sencillamente espectacular), ambas ocasiones llegaron a través del balón parado, y no fueron fruto de asociaciones que destruyeran las líneas defensivas. Colombia distribuía sin ser profundo, con todos sus posibles receptores bien custodiados. Beausejour y Mena taparon la zona izquierda, y aunque no generaron peligro ofensivo, no desnudaron, apoyando en todo momento la labor de Jara, quien se entendió bastante bien con Enzo Roco, otro que fue ganando confianza con los minutos y que en el segundo tiempo por arriba se hizo infranqueable. Isla cerró su zona y dejó libre a Fuenzalida, quien supo descolgarse cada vez que el equipo cruzó el campo, de hecho, tuvo la más clara en el segundo tiempo tras una patriada de Vargas. Precisamente Vargas simboliza el esfuerzo del encuentro: jugó mucho tiempo aislado, pero en ningún momento hizo ademanes de fastidio, y retuvo a 3 consigo, guapeando. Los tres volantes, una vez más, mostraron toda su pericia: Díaz regulando el eje posicional; Aránguiz y Vidal en la batalla y refrescando con esa capacidad soberbia de estar en todas partes.

Se lesionó Bravo, eso podía mermar la concentración: no fue así. Se lesionó Aránguiz, tampoco. Se jugaron los últimos 10 minutos sin Bravo, ni Aránguiz, ni Vidal: el equipo fue equipo, concentrado, solidario, sin divismo.

Este partido no va quedar en el manual de la memoria, fue un 0-0 en el que se estuvo más en zona propia que contraria, pero el punto es vital. Colombia queda a mano, Chile detiene la inercia de las derrotas en las últimas visitas, y jugó como equipo copero antiguo, transmitiendo experiencia. Paraguay perdió, Ecuador perdió, Argentina fue goleado. Hay que seguir, pero Chile parece haber recuperado el tranco, y Rusia no parece algo tan lejano. El martes es una final: si Chile gana, compren pasajes. #BB

Acerca de Roberto Meléndez 414 Articles
Creador de Barrio Bravo. 30 años. Viviendo en la playa y escribiendo. Delantero con poco compromiso defensivo. Galán de rachas... esperando que llegue la racha. Convencido de la validez y fuerza de esta idea. Agradecido de todos quienes le dan el aguante a este espacio. Salud.
Contacto: Twitter

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*