Bombero

Esos años noventa que para algunos arrastran imágenes nítidas, esas que obligan y conducen nuestros recuerdos más vivos; el paso de la pelota al perfume y de los mocos al espejo. Cuando la cancha no era tan grande y lo de afuera seguía siendo de afuera, ídolos de la cuadra desataban las pasiones. El fútbol, en medida local, expandía su folclor y el lenguaje se multiplicaba en salas de clases que hablaban de hoyito y no de caño; del pelado De Luca y el chino Le Chong.

Cafés extintos albergaban acaloradas discusiones, que una radio AM replicaba y que expandía su mensaje a través de la calle, mientras un mecánico arreglaba un auto al lado de una avenida que permitía una pichanga entrecortada al paso infrecuente de autos que poco a poco, sin darnos cuenta, ahogaron el ruido de los goles callejeros. Tiempos de ‘fútgol’ y la revista Don Balón; llegaba la tecnología pero aún se usaban viejas formas, tímidas y románticas, también prejuiciosas.

Él hizo fama en esos años, jugando en la Universidad de Chile, compitiéndole a la Católica de Pellegrini, Acosta y Gorosito; enseñándole trucos de delantero a un joven que luego sería el matador Salas; olfateando la oportunidad, embocando varias y siendo clave. Un argentino humilde, que luego del fútbol se ganó la vida en un minimarket de Providencia, aunque eso hace mucho, porque ya hace un tiempo se había ido de estos lados. Seguramente se llevaba los saludos de los azules y del mundo fútbol que lo identificaban. ¿Puteadas? Obviamente, así es esto y no da para sutilezas.

Leí que murió en una riña, a lo guapo y en el área; aunque también se dice que fue cobardemente asaltado. Como sea, era joven (46) y le quedaba mucho, pero fue futbolista y eso ya vale una vida, da igual por cuánto.
E
n Chile también defendió a Concepción, Melipilla, Cobresal y Unión Española.

Lo recuerdo en una radio a pilas, escuchando un partido cualquiera; también en las noticias, cuando daban los goles, y celebraba con piruetas acrobáticas, intensificando aplausos y garabatos.

Juan Carlos Ibáñez, un jugador que se va; el ‘Bombero’, un nombre que se queda, como todo lenguaje típico de una época. #BB

Acerca de Roberto Meléndez 414 Articles
Creador de Barrio Bravo. 30 años. Viviendo en la playa y escribiendo. Delantero con poco compromiso defensivo. Galán de rachas... esperando que llegue la racha. Convencido de la validez y fuerza de esta idea. Agradecido de todos quienes le dan el aguante a este espacio. Salud.
Contacto: Twitter

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*