Bárbara, gracias por darnos un poquito de ilusión

Fue una competencia emocionante, un ritmo espectacular. Ahí va la morena pequeñita entremedio de las pailonas británicas, trotando con paso firme, bien seguro, dando el máximo. “La suiza no se ve tan entera”, dice cualquier chileno que siente los mismos nervios como cuando Chile entró al Maracaná a jugar contra España. “¡Está pá la cagá!”, le reafirma el amigo, mientras mueve los manos con nervios, balanceándose con inquietud en un asiento que deja para pararse y agitar la respiración; esa que la mujer chilena controla perfecto, como toda una experta. La suiza es la actual campeona olímpica, pero refleja lo que queremos ver, porque para que Chile obtenga medallas en unos Juegos es una hazaña y la ilusión es una mirada inconsciente, colectiva, y extremadamente necesaria.

Bárbara Riveros ha sido triatleta desde hace 21 años, cuando con apenas 8 comenzó motivada por su padre a realizar actividades físicas y conectarse de esa manera con su cuerpo, con el medioambiente, con el sacrificio. Y con arrojo, porque al primer torneo nadó a lo perrito, sin vergüenza. E insistió en su pasión, porque en eso se transformó, y persiguió de esa manera construirse un nombre en la disciplina. En Chile lo consiguió e internacionalmente también, siendo la actual campeona panamericana.

Dejó de lado los carretes de moda cuando adolescente para dedicarse fielmente en lo que creía, seguramente no fue fácil, pero ahora está en Río de Janeiro, disputando seriamente por una medalla. No abandonó lo que sentía hacer ni siquiera en la universidad mientras trataba de darle más horas al día entre entrenamientos y la facultad. No se quejó de cansancio, tal vez sí de opciones y oportunidades para lograr el desarrollo en al alto nivel. “Creo que en Chile el deporte no está bien estructurado, nos falta crecer mucho en ese aspecto. Hay excelentes deportistas a los que no se les reconoce o apoya solo hasta que han triunfado afuera. En mi caso fue así.” Señaló hace unos años. No todo se trata de plata, se trata de oportunidad y estructura, algo que algunos opinologos deportivos no entienden, o buscan el aplauso cerrado de sus propios contactos y auspicios.

En algún momento pensó competir por Australia, el país que albergó su entrenamiento, pero no tenía sentido, pues cuando el compromiso es cierto deja de ser un simple estimulo personal; en Australia no hay mensaje qué dar, acá sí. Y el mensaje llega, porque cuando la ves darlo todo en el nado y en la bicicleta te conmueve y te convoca. “Dale, Bárbara”, es el latido de todos esta mañana.
De a poco las luces se apagan, da la impresión que la suiza no se cansa, que las británicas se escapan. Sí, eso pasa. Pero también pasa que una chilena está dando la nota alta. Tras casi dos horas llega quinta. Y llega digna, llega en pie, sin caerse como las otras, caminando bien derecha. Ya vendrá otra carrera. Tras la misma, declaró: “A veces soñamos sin tener una base solida y después tenemos desilusiones”. Ese es un mensaje. Pero el otro estuvo dado por lo vivido, por no renunciar y por mejorar día a día a punta de empuje. Lo tuyo no hubiese sido una hazaña. Bárbara, gracias por darnos un poquito de ilusión. ‪#‎BB‬

Acerca de Roberto Meléndez 414 Articles
Creador de Barrio Bravo. 30 años. Viviendo en la playa y escribiendo. Delantero con poco compromiso defensivo. Galán de rachas... esperando que llegue la racha. Convencido de la validez y fuerza de esta idea. Agradecido de todos quienes le dan el aguante a este espacio. Salud.
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