Alexis Sánchez, el evangelizador

Paul Gardiner es un DJ ingles de Kent, sur este de Londres. Su vida es la música, y a través de ella intenta abrirse un camino. Así como popular no es, pero Luis Jara lo es y ya sabemos que eso es peor que salida aérea de Nelson Tapia. La está luchando, lo suyo es el ‘House’, la corriente electrónica de la música disco, con variantes soul y funk. Y en esa anda, poco a poco…de hecho, ya ha tenido presentaciones en diversos festivales e incluso apareció en un contacto con la BBC hace algún tiempo. El tipo avanza, no a pasos agigantados, pero lo hace con la pasión propia de quien hace lo que le gusta. Y mal no lo pasa, va de un lado para otro, nunca quieto, en tren, avión o a dedo, con la mochila y las tornas. Sin embargo, no ha sido un hit musical lo que le ha entregado viva fama en estos últimos días; no, hoy día es conocido, básicamente, por ser el papá que usó el nombre de Alexis Sánchez para convencer definitivamente a su hijo de ser hincha del Arsenal, su otra gran pasión.

El fútbol es más que sólo jugarlo; está bien la gambeta, pasárselo de hoyito, tapar un penal o pegar una chuleta… todo eso está lleno de nobleza, pero también existe esa cosa delirantemente de la sangre que es ser hincha, ser hincha de un equipo. Te reúne, te convoca, te proyecta. Abrazado al significado de una camiseta aparece una pertenencia, un modo de identidad y el recorrido es para siempre, ligados, con vaivenes y puteadas, pero honestamente ligados. Lo que te hace de un equipo u otro va variando, pero hay un punto esencial, la llamada ‘evangelización’. Algo pasó, alguien hizo la pega y de pronto es tuyo, y ya no cabe renunciar. Puede ser la conexión con el lugar de origen, o con el lugar que te adoptó después de varias vueltas; pudo haber sido un amor juvenil, un tío catete, el amigo pelotero o el rechazo a ser del equipo del que son todos; también la adhesión a un ídolo, ese crack que se ve y el fútbol tiene más sentido; claro que la fuente que sobresale es el hereditario, si tu viejo o vieja son fanáticos, el relato te lo van haciendo desde el principio, naces con él y chao, ahí quedaste, eso eres. Pero hay excepciones, cabrochicos testarudos que vuelan en la independiente, les chupa un huevo lo que diga el viejo o la vieja, se restan de la familia y hacen la ruta propia. El hijo de Paul Gardiner no era un rebelde, pero sí un enano curioso y aún sin claridad para definirse, y su progenitor comenzó a sentir que perdía la batalla, que no lograba traspasar el amor y la fidelidad a su retoño. ¡Y más encima el niño comenzaba a sentir afecto por el Liverpool! Paul tenía que tomar una drástica decisión.

Yo no sé cómo reaccionaría en una situación similar, pero de lo que estoy seguro es que tranquilo no me quedaría. Pocas cosas pueden ser más frustrantes que un hijo te pegue el amague y se haga de otro equipo; cagó la sobremesa, la ida al estadio, cantarse las canciones, y más encima en tu casa va haber un mocoso paseando con la camiseta de un club distinto, y en su pieza una bufanda y un poster de 11 muertos. ¡NO, NICAGANDO! Yo apoyo a Paul.

¿Qué hizo Paul?

Por supuesto, como dicta el manual de la humanidad: mentir. Es cierto, el engaño y la mentira no son características que gocen de buena salud, pero como diría un evolucionista, son parte de nosotros desde el ‘primer mono’; sí, el gen que ganó y se hizo viralmente hasta nuestros tiempos, fue el mono mitómano. Ese le ganó a la vida y conquistó el futuro. Sin dudas que no se trata de andar mintiendo todo el tiempo, pero una que otra picardía por aquí y por allá es profundamente coloquial, y quien se escandalice por esto, que lea a Darwin y culpe al ‘primer mono’… en realidad, al mono que ganó y nos descargó su viciosa genética. En concreto, hay que adaptarse, y la ‘verdad’ lamentablemente a veces no lo hace.

El DJ pensó y pensó la formula, su retorica claramente al niño no le movía ni un pelo; tocaba llevarlo a la cancha, enamorarlo en la presencia, pero cómo llevarlo si en verdad el chiquillo quería ir a Anfield y no al Emirates. Alexis Sánchez tenía la llave. Sin rubor ni vergüenza, en tecla ‘viejito pascuero’, se lanzó a la magia de una carta, apoyado además en esa cosa inmensamente bonita que es la fantasía y la ingenuidad infantil. Supuestamente redactada por el mismísimo Arsene Wenger y firmada tanto por el técnico como por Alexis Sánchez, la misiva se dirigía directamente al jovencito. ¡Imagínense les llega una carta de Wenger y firmada por Alexis a los 7 años! Y el músico no se anduvo con chicas, le avivó el rol, su importancia y todo el verso. Una de las partes diría: “Tanto yo como los jugadores, sobre todo Alexis Sánchez que sé es tu jugador favorito, nos encanta tenerte como un hincha del Arsenal y espero que llegues a apoyarnos durante muchos años junto con tu papá.” ¡Golazo! El cabrochico emocionado quedó saltando en una pata y ya las dudas se apagaron, un nuevo gunner había nacido. Paul al fin respiraba aliviado y el muchachito ahora ya no sólo posa con la 17 más popular de Inglaterra, también celebra sus goles, como el que hizo este sábado, con la garganta rasposa. Sí, finalmente el chileno lo terminaría por evangelizar.

¿Actuó mal el intrépido de Paul? ¿Fue un hijo de puta? Es cierto, intervino una decisión personal con un engaño, pero ahora van juntos al estadio y eso es algo que cualquier papá futbolero piensa incluso antes de conocer a la mamá. Sí, tal vez fue un hijo de puta, claro que también fue hincha, papá y futbolero. Y mentiroso, como el ‘primer mono’. ‪#‎BB‬

Acerca de Roberto Meléndez 414 Articles
Creador de Barrio Bravo. 30 años. Viviendo en la playa y escribiendo. Delantero con poco compromiso defensivo. Galán de rachas... esperando que llegue la racha. Convencido de la validez y fuerza de esta idea. Agradecido de todos quienes le dan el aguante a este espacio. Salud.
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1 comentario en Alexis Sánchez, el evangelizador

  1. Gracias por el dato. Estoy empezando a redactar la carta que el comandante Salas le hará llegar a mi Gabo. Ni agrando un incoloro o una madre en mi jato.

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