A lo guapo, a lo Chile

Marcelo Díaz frena la carrera de Willian con un mitológico cruce que incluye pierna, cadera y mucho oficio. El volante de Chelsea armaba la contra, de esas que suelen ser letales, pero el rival ahora yace en el piso, mascando pasto mientras ‘carepato’ recibe la amarilla en medio del delirio de un estadio que tras la falta, comienza a cantar. Puede ser que a los puristas no les guste, pero al menos ya de pavos, no nos ganan.

El equipo es ducho, se notan las batallas y no hay temor en ser audaces.

El partido es parejo; Chile inclina la cancha y se expone a la contra. Brasil no parece incomodo replegado, pero en ningún caso se estaciona a la defensiva, cada vez que puede avanza y acorrala a un equipo local que pese a la reiteración y experiencia, está ansioso y pierde precisión en ataque. Sampaoli ya rectificó la disposición inicial, sacó a Silva que juega de central y puso a Mark que es puntero. Quiere defender menos y para eso necesita compactar nuevamente la estructura y atacar. No es un arrojo, la idea precede y constituye una organización aprendida.

Hay tensión y esa remera amarilla de 5 estrellas te lo hace saber con un par de toques, la zancada o un cambio de frente.

Medel apaga todos los incendios en el fondo y manda para adelante a una escuadra que desarrolla los movimientos, ocupa bien los espacios, pero que no consigue profundidad ante la falta de justeza en el penúltimo pase o la excesiva búsqueda de paredes interiores. La ausencia de Aránguiz es evidente, el mediocampo no parece atar la frecuencia justa, pero el despliegue, como siempre, conmueve y mitiga las descoordinaciones.

Alexis tuvo un palo, lo intenta, aunque se la traga; Vidal, raspa y va, no está al cien, pero va; falta el mago, que está absorbido. Matías Fernández a la cancha y en breve el juego reconoce que lo necesitaba. Da una mano en la salida, porque busca desde atrás y lleva con criterio, sin desesperación ni buscando filtrar la imposible; el juego se torna fluido y Chile con una marcha menos, se vuelve prolijo y aún más agresivo.

El tiempo se gasta, cada detenida en contra revuelve la guata, pero sería una nuestra, increíblemente, la que resolvería el destino del duelo.

Fernández con el guante ubica el centro a medio camino de la barrera y el arquero, a la altura de la palomita. No había un lugar más adecuado, ahí corrió Vargas, que olfatea goles y que por la selección se desata. El partido, que estaba bravo, se destraba con pergaminos de equipo grande y con la jugada que siempre nos clavaban a nosotros.

Chile quiere seguir atacando, es su fuente y estilo, pero no se acompleja defendiendo, mete huevos y mira de frente.

No es el mejor partido con la pelota en los pies, el partido se extingue y la tiene Jara. Un silencio cómplice recorre al país, porque lleva varios condoros, pero casi hace un gol. Está loco ese Gonzalo. Jara que controla mal y el cagazo que siempre lo persigue, pero se estira, puntea y le sale pase a Matías; Fernández cede a Sánchez, este encara, abre los flancos y mueve a Vidal; Arturo tiene tiro, pero juega una pared inteligente, y Alexis, en doble instancia, pone el 2-0 y sella el triunfazo. Se gritó con fuerza.

Sin depender de hacer un partido brillante, la seriedad y convicción del grupo pasan otra prueba más, acaban con la maldición del ‘scratch’ y tiran de recado que la copa américa parece no les quedó grande.

Como siempre, valientes, pero cada vez más astutos, el equipo de Sampaoli sigue con su irrefrenable ambición, esa que nos tiene atónitos, completamente seducidos, sanamente mal acostumbrados y porfiadamente alucinados.

Esto recién parte, pero se pisó fuerte de entrada; como tiene que ser el campeón de este barrio, a lo guapo, a lo Chile. #BB

Acerca de Roberto Meléndez 414 Articles
Creador de Barrio Bravo. 30 años. Viviendo en la playa y escribiendo. Delantero con poco compromiso defensivo. Galán de rachas... esperando que llegue la racha. Convencido de la validez y fuerza de esta idea. Agradecido de todos quienes le dan el aguante a este espacio. Salud.
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